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jueves, 5 de marzo de 2015

Receta de Jugo de Luz.

El Jugo de Luz lo he visto con múltiples ingredientes. Eso por si desconfían y lo buscan en internet  (es lo que usualmente hago yo cuando algo luce sospechoso y francamente, desconocido) pero mi jugo de luz tiene una historia y realmente la recuerdo con cariño.

En mi primera práctica gastronómica trabajé en un restaurant que se ganó todo mi corazón. En él, se les ocurrió hacer una mini huerta para obtener hierbas aromáticas principalmente mas frescas. A raíz de eso, los dueños se metieron de cabeza a investigar el tema y bueno, de otro lado se conjugó una corriente de alimentación mas saludable que dio paso a mini cursos de germinados y otros temas interesantísimos en el restaurant.
Un día recuerdo que me doy una vueltecita a cuarto caliente y veo a uno de mis jefes-profes batir una sustancia verde en la juguera. No era un verde opaco ¡Era radioactivo! Y ahí mi primer encuentro con el Jugo de Luz. Siempre preguntona me comenzó a explicar que lo que realizaba era un batido con dos manzanas verdes, un puñado de espinacas, germinado de trigo, agua y azúcar.

¿Qué tipo de batido es ese?

Él, muy deportista y un estudioso del tipo de los que me saco el sombrero, me contó que era un jugo que, por su alto nivel de clorofila, aportaba bastante oxígeno y vitaminas a la sangre y que era ideal para partir la mañana llenos de energía, especialmente para deportistas y niños en etapa escolar (… ¿Cómo lograr que un niño se beba esto? Le diría que es un jugo marciano o un jugo de Hulk!)  Que aparte te ayudaba a andar mas despierto, mejoraba la digestión.

El nombre básicamente fue dado por la clorofila y su asociación con hacer fotosíntesis, por la vida y ese despertar de la fuerza vital.

 Creo que yo seguía con cara de interrogación y escepticismo al ver la molienda verdosa dar vueltas en la juguera. En eso vi este trigo germinado y le pregunté como lo hacía. Me contó que debía comprar un trigo no irradiado, no de esos del super sino idealmente de una tostaduría (a mi me a funcionado bien el de la Tostaduría de Talca) porque los del super no brotan. Entonces lo dejas remojando toda una noche en agua y al día siguiente, le retiras el exceso de ésta. Al cabo de unos dos días verán que tiene brotes; empieza a germinar. Es entonces cuando ya podemos empezar a preparar todo en la batidora: dos manzanas verdes (yo las lanzo con cáscara y todo), unas dos a tres cucharadas de trigo germinado, unos tres vasos de agua muy fría, un buen puñado de espinacas y, en vez de azúcar, le incorporo endulzante –pero ahí ya es gusto de cada cual-. Lo bates hasta que todo está muy molido y luego pasas la mezcla por un colador. Obtendrán este increíble líquido verde intenso.



A mi me da mejor resultado en ayunas. De hecho varias veces me han visto en la U acarreando una botella gigante de este jugo que me voy tomando durante la mañana. Me gusta, no se siente casi nada la espinaca, al paladar sientes más el jugo de las manzanas.

He visto otras recetas que en vez de trigo germinado ocupan almendras; unas 8 a 10 almendras. La verdad no sé cual es mejor o peor, a mi me gusta pensar que parte de ese despertar, de esa fuerza de vida que tiene el trigo se traspasa a mi organismo. Sé que esperar dos días no es muy grato en una sociedad en que todo lo queremos aquí y ahora pero si mantienes un flujo constante con dos frascos cada dos días ni notas el show. Tampoco requiere mucho tiempo en la licuadora y, de verdad, como opción de desayuno es buenísima. También he visto recetas que incluyen pepino o piña pero supongo que la base, si o si, es que tenga alguna hoja rica en clorofila. Como experiencia, una vez se me acabó la espinaca y lo preparé con acelga. No me gustó ni un poquito.

Les recomendaría partir por la receta que me enseñaron a mí. Si  a esa base le desean agregar piña –que es genial para el desayuno-, frambuesas o arándanos, ya van teniendo buenas variaciones para salir de la rutina. Bien helado es lo mejor!!!

Ahí me cuentan si lo hacen.


Los quiero!

sábado, 29 de noviembre de 2014

Receta de quinoa con leche dulce!!!

Hay formas y formas de partir la mañana de un sábado. En mi caso, usualmente parten a eso de las 06:30 am o antes con el inicio del amanecer y esos pajaritos –odiosos pajaritos- cantando a todo volumen. ¿Cuál era la glándula sensible a la luz solar? ¿La Pineal? No sé como recuerdo tantas cosas locas pero sé que había una glándula en nuestro cuerpo que era la que, en gran parte, regulaba los ciclos de vigilia-sueño de acuerdo a la luz solar. Mi glándula es extremadamente fotosensible. Se activa al primer rayito de sol.

Así que, antes de las 9  am. yo ya había limpiado la cocina, le había llevado desayuno al Gato a la cama, había limpiado parte del living-comedor y de pronto me acordé que no había tomado desayuno y que debía una receta.

Desde el martes pasado partimos en taller con un ciclo de comida chilena y uno de los grandes descubrimientos de la semana fue este sencillo postre de quinoa con leche y frutas. Al empezar a prepararlo, siguiendo las instrucciones de una compañera a cargo, me lo imaginé inmediatamente como desayuno: un buen desayuno lleno de vitaminas y calcio que podría reportar un buen volumen de energía para arrancar la mañana (y claro! Con un café, obvio!).

Básicamente mi compañera me pidió que lavara muy bien la quinoa y  la cocinara con agua. Para los que nunca han cocinado quinoa, hay dos cosas que deben saber: La primera es que la quinoa tiene un compuesto llamado saponina que se logra eliminar de ésta lavándola, con ayuda de un colador, con abundante agua fría. ¿Cómo? Así tal cual, ponen la quinoa cruda en un colador y lo dejan bajo el agua fría moviéndola bastante hasta que el agua bajo ésta sale clara. Cuando lo hacen, distinguirán que pareciera tener jabón pero esa es una característica de la saponina al entrar en contacto con el agua. Si no la lavan bien lo sabrán de inmediato al probarla cuando este cocida ¡Estará amarga! así que la lavan a conciencia moviéndola bien en el colador. Y dos, ¡Es muy parecida al arroz! Esto por cuanto, por una taza de quinoa se requiere dos tazas de agua hirviendo en su cocción.  Entonces, en una olla, depositas la quinoa lavada, le agregas el doble de agua –dependiendo de la medida que ocupes- y ya esta! (Este procedimiento lo hago para quinoa dulce, en salada para el que quiera le daré alguna receta y otro procedimiento)

Entonces, mientras se cocinaba la quinoa en la olla (tarda 20 minutos aproximadamente, al igual que el arroz), piqué piñas, mango, plátanos y tunas en brunoise –pequeños cuadraditos- ya que este postre es representativo de la zona norte de nuestro país y había que ocupar las frutas de la zona. Doris, mi amiga imaginaria aplicada, dijo con tono petulante que el plátano no era de cultivo chileno pero que más da, es lo que llegó en la canasta. Le saqué la lengua y seguí picando. Ofendida ella me graznó que seguramente la piña con su acidez haría corto circuito con la leche evaporada que le incorporaría más adelante. Me acerqué a mi compañera a cargo y le manifesté mi temor pero ella dijo que todo saldría bien. La primera pista del inminente error debería haber sido la sonrisa de lado a lado de mi querido amigo imaginario malvado que me observó fijamente en tanto  jugaba a disminuir la temperatura del horno para que todas las preparaciones tardaran mas de lo debido. (Creo que le complace ver adrenalina en los pobres cocineritos corriendo por el taller al ver que nada esta cocido aun)

Para cuando terminé de cortar la fruta, la quinoa ya estaba lista. La coloqué en una budinera repartiendola para que se enfriara mas rápido. En tanto eso sucedía, mezclé lo que mi compañera me dijo para finalizar la preparación: Leche evaporada y azúcar ¿Cuánto? Pues para que se hagan una idea hasta este momento llevamos: una taza de quinoa cruda, dos tazas de agua hirviendo, unas  5 tunas, un mango, una taza de piña y unos dos plátanos. Cuando la quinoa se enfría, se mezcla con la fruta picada, se le incorpora un tarro de leche evaporada y azúcar a gusto… dado que las frutas empleadas en esta ocasión eran bastante dulces no le incorporé tanto ¿Habrán sido unas 5 cucharadas? Queda muy cremoso y fresco al paladar peeeero sucedió lo que Doris advirtió: Al momento de que el curso degustó la piña dejaba un pequeño amargor en la boca. Era muy sutil pero lo identifiqué inmediatamente. Al cabo de una hora el amargor ya era imposible! Tuve que eliminar la preparación.

Si, ya sé que les conté mas la historia que la preparación pero aquí va el resumen:
-        1 taza de quinoa.
-        2 tazas de agua hirviendo.
-        Frutas a elección.
-        1 tarro de leche evaporada.
-        Azúcar a gusto.

Como algunos saben, ando en plan de régimen y nula-nivel-crítico de vitamina D y este postrecillo tenía pinta de mi futuro desayuno: Es una buena fuente de energía, tanto la leche como la quinoa tienen buenísimos niveles de calcio y, con un poco de suerte, no termino con raquitismo a corto plazo jeje!  Así que, como no quedé nada contenta con el efecto de la piña y quería ver si conseguía una versión light, hace unos días en la noche me motivé a dejar preparada mi quinoa para que estuviera lista para comer en la mañana. Obviamente, tenía que variar la preparación porque ya saben lo que dicen por ahí… ¿no? “echando a perder se aprende” y “el que no se arriesga no cruza el río”. Así que nuevamente me lancé en picada!

Vamos con mis ingredientes y cómo la preparé:

-        1 taza de quinoa.
-          tazas de agua hirviendo. /Si la quieren un poco mas seca, incorporen 1 3/4 tazas de agua hirviendo.
-        Un vaso de unos 200 cc de leche blanca descremada.
-        Zeste de naranjas.
-        1 vaina de vainilla.
-        Endulzante.
-        Frutas (plátano, moras, frutillas, arándanos...)
-        3 cucharadas de yogurt natural sin azúcar.
-        Canela para decorar.


Paso I: Lavé la quinoa con abundante agua y la coloqué en la olla junto con el agua hirviendo y la leche, el zeste de naranjas y la vaina de vainilla. (Si el arroz con leche parte también con leche en la olla, se debería poder hacer lo mismo ¿No?) Cocinar por 20 minutos. Retirar y depositar todo en una fuente, endulzar a gusto con el endulzante –el que emplee es líquido ya que es más fácil de disolver- y llevar al cabo de un rato al refrigerador hasta la mañana siguiente (o hasta que enfríe mis pequeños impacientes jajaja!)

Paso II: A la mañana siguiente y, con mucho cuidado de cortarse un dedo por el sueño, cortar el plátano, las frutillas, incorporar las moras y los arándanos y llevar al pocillo elegido para desayunar. Incorporar a la fruta unas cuatro cucharadas que quinoa o las que desees para desayunar, rectificar dulzor (al golosin que le guste más dulce puede incorporar mas endulzante) y finalmente, para aportar mayor cremosidad que, por ocupar leche descremada, no obtuve tanto como si sucedió con la leche evaporada, incorporé 3 cucharadas de yogurt natural al cual también le incorporé unas gotitas de endulzante y decoré con canela.



¡Desayuno listo y solo me tomó 5 minutos en la mañana porque piqué la fruta! Ni rastro de amargor con las frutas que elegí asi que misión cumplida en todo sentido. Y, como me quedó quinoa, hoy hice una nueva variante incorporando a la quinoa, un plátano, yogurt natural y coco tostado ¡Una delicia!



Espero que se atrevan e intenten este postre energético, ya sea en su variante calórica o light ¡Seguro que les encanta!