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domingo, 26 de octubre de 2014

La Vega!!!

Que heavy cómo pasa el tiempo… ya casi es navidad! Andaba de compras para un pedido y casi me tropiezo de lleno con una tarima de pinos de navidad!!! Fue un pestañazo y de marzo salté a diciembre. ¿Será que me estoy volviendo vieja? Cuando era pequeña los días se arrastraban y esos tres meses de vacaciones de verano parecían una eternidad!!!

Vacaciones, eh?... (No, no pensaré en ello. Sospecho que este año no tendré vacaciones pero eso, como dicen por ahí, ya es harina de otro costal) No sé bien que escribir hoy. De pronto estaba tomando un café mirando el techo tras 6 horas consecutivas de clases de inglés a un niño de 12 años cuando recordé que hace mil años que no escribía nada y me empezaron a picar los dedos de las manos. ¿Qué les puedo contar? ¡La semana pasada fue de locos! Un gran matrimonio y con Ju estuvimos a cargo de los postres y para ello tuvimos que cubrir una enorme lista de compras.

Solo existe un lugar para comprar ¡La Vega!

 ¡Todavía me llena de una exquisita ansiedad partir para allá! Cada vez que voy me siento inmersa en un mundo nuevo en el que siempre descubro algo que deseo llevar a casa para dilucidar cómo preparar. Son tantos olores, sabores, colores que mi mejor forma de describirlo sería como si explotara en mi cara una burbuja con lo mejor de este mundo! Unas zanahorias dignas de un gigante, camino a otro puesto y tienen esos deliciosos y mutantes champiñones que, de solo verlos, me los imagino rellenos con una persilada y tocino asados en el horno. ¿Qué tipo de papas deseas llevar a casa? Si no está acá ¡No existe! Es tan barato que no te duele empezar a comprar y seguir comprando sin más. Todo increíblemente fresco que te seduce a la primera mirada.

 Ya no me pierdo como las primeras veces entre sus pasadizos abarrotados de frutas, verduras, carnes, congelados, especias, restaurantes… y los puestos peruanos!, Oh esos si que me enloquecen! Reconozco que desde que pongo un pie en la Vega me da un hambre del terrock que intento mitigar con una botella de agua (que obviamente olvido en algún otro puesto posterior). Y con Ju vamos diciendo “Mira eso!”, “¿Y si nos llevamos esto y preparamos hoy…?” “¡Es para allá!” con un carrito a todo motor de tracción dos manos con el que vamos golpeando los tobillos de los pobres a-mi-no-please que se cruzan por nuestro camino. Creo que recién esta última vez que fui logré una ruta de vuelta a casa conocida. Siempre sé llegar pero la vuelta…Uf! me complica montones y voy con los ojos medios desorbitados rezando por acertar en el camino correcto mientras esquivo a los peatones que se cruzan como si estuvieran en medio de Nueva Delhi, los carros tirados por hombres con las caras sudadas que se interponen en la vía como si fueran automóviles alocados y los hoyos en el pavimento que en verdad son verdaderos cráteres a punto de entrar en erupción. Ahí me aferro al volante mientras le pregunto cada 5 minutos a Ju “¿Era por acá?”  y ella me mira con los ojos como platos media muerta de la risa. Me gusta La Vega… sigue siendo mi lugar mágico donde todo puede pasar.

¿No han ido aun? Zapatos cómodos (zapatillas tanto mejor!) para caminar por un buen rato sin problemas, botellita de agua, bolso o banano liviano (nada que haga peso en el hombro y que resulte una molestia) y ganas de saborear nuevos productos como si estuvieran descubriendo el mundo con cada uno de ellos. Si no tienen un carrito tipo feria pueden comprar uno allá mismo porque ir acumulando bolsitas en las manos es fatal! Te van cortando la circulación y te van poniendo idiota… eso me han contado cof cof…! Disfruten de todo, pregunten hasta que les den puntadas y verán que hasta les dan nuevas recetas para preparar “algo nuevo” que encontraron por ahí. Y si quieren elevar su autoestima a mil en uno de esos días en que nada del closet parece lucir bien, pues partan a La Vega! (recomiendo los piropos de los carniceros ¡son los que me sacan carcajadas por mil!) Ya sé que anda todo un movimiento por eliminar los piropos pero, si son graciosos, a mi me encantan y hasta el día de hoy nunca he recibido uno malo allá.
También me sucedió la primera vez que fui que, de solo dar la primera mirada, me sentí temerosa de que me pudiese suceder algo; algún asalto o robo… es que es tanta gente en un mismo lugar todos revoloteando al mismo tiempo! Pero la verdad es que nunca he tenido ningún problema de ese tipo. No creo que sea el lugar para exhibir las mejores joyas del sultán pero me siento segura ahí y eso que tengo un umbral de cobardía bastante alto. Es extraño pero siento que hasta la misma gente que con una sonrisa te atiende, te cuidan y chequean también el entorno.


En fin…creo que encontré tema “sin querer queriendo” como dice un gran personaje por ahí. No me queda más que invitarlos a que se animen a recorrer este enorme y pintoresco mercado abarrotado de maravillosos ingredientes. Que se lleven de ahí las mejores frutillas y esos tomates que de verdad saben a tomates de la mano con un enorme ramo de albahaca! Tal vez, como me pasó a mi, terminen encandilados por este maravilloso y típico lugar en medio de nuestro Santiago.

martes, 29 de julio de 2014

Dark Tuesday Chocolate Chewy Cookies.(Sin Harina!!!)

Pues como soy una cabezotas, terminé haciendo las galletas de chocolate. Partí al supermercado con una misión: Encontrar un buen chocolate en polvo amargo para mis galletas. Pasé al Jumbo y al Lider. Salí  gruñendo con el chocolate en polvo marca Copacabana porque amargo parece que el mercado ofrece tres opciones... y lo que bailaba en mi mente era un chocolate suizo, belga... algo mas intenso pero Copacabana es la mejor opción que encontré y, habiéndolo utilizado anteriormente, pues fue mi copiloto de vuelta a casa. También barajé la opción de derretir un buen chocolate amargo pero como era esta una receta nueva decidí, en pro de la humanidad, seguir los pasos de una que había leído hace un buen tiempo que llamó mi atención pues, sí señoras y señores ¡No lleva harina!
*modifiqué mi acotación respecto al glutén en tanto confirmo 100% que el.azúcar flor no la posee. Tengo mis dudas así que mientras investigo mantendré el asterisco*

Los ingredientes de la receta de estas galletas de chocolate:

-3 tazas de azúcar flor (yo ocupé marca iansa)
- 3/4 taza de chocolate en polvo amargo (yo amo el chocolate asi que incorporé casi una taza y la marca fue Copacabana)
- 4 huevos.
- 1 cucharada de esencia de vainilla (de esas si que hay varias en el mercado, la que ocupe yo fue marca gourmet)
- 1 1/2 tazas de chispas de chocolate (yo ocupe el Hershey's semi-sweet, lo encuentran en el Jumbo... y confieso tb que puse 1 taza tres cuartos...solo porque soy una adicta sin vuelta al chocolate)
* Y como nunca puedo hacer una receta tal cual, también le agregué como media cucharadita del Mix Dulce Gourmet.

¿Cómo las preparé?

Antes de partir ¡Horno! Calentar a 180°c. Voy a ir paso a paso y si tienen alguna pregunta me la dejan en los comentarios.

1-  Los 4 huevos enteros a la batidora, máxima potencia por unos 5 minutos aproximadamente. El término técnico es huevos a espumosos ya que a la vista debe parecer una espuma con textura -ya que al batirlos les incorporamos aire- Aprovechamos de incorporar la esencia de vainilla y el mix dulce gourmet.
2- Mientras espumamos los huevo, en un bowl incorporamos el azucar flor y el chocolate amargo en polvo. Yo siempre lo revuelvo hasta mezclarlos bien ya que el chocolate en polvo es muy traicionero y arma bolitas que después me cuesta mucho disolver.
3- Ya espumados los huevos, incorporo con movimientos envolventes el azúcar flor con el chocolate amargo en polvo. ¿Qué significa eso de movimientos envolventes? Es complicado de explicar pero no revuelvas la mezcla  a tontas y a locas de manera brutal como si le incorporaras azúcar al café. Lo que necesitamos es mantener esa espumosidad de los huevos por lo que tu mano al revolver deberá ir "envolviendo suavemente" los ingredientes y para ello tu mano irá de arriba a abajo con un mezquino hasta que se hayan mezclado. ¿ No entendiste nada de lo que dije y no tienes tiempo para payasadas? Pues ve y sigue mezclándolo todo en la batidora. No es lo aconsejable pero va a funcionar en menor medida pero bien.
4- ¿Qué nos queda? Las chispas de chocolate. Nuevamente las incorporas de a poco en movimientos envolventes con el mezquino ¡Por ningún motivo las incorpores a la batidora! ¡¡¡Las harás trizas!!!

Ya! Estamos listos con la mezcla, vamos a la parte complicada: Hornear a 180°c sobre un silpat (lo pueden gloogear y encontrar en Casa Ideas como por $6000 pesos). En mi bandeja de horno me cabían 9 galletas por tanda de horneada ya que debí dejar un espacio entre cada una de ellas. Mi tamaño de referencia de horneo fue una cucharada de mezcla por galleta. ¿Dónde está lo complicado? ¡Acertar al punto perfecto de horneo! Ocho minutos decía la receta vieja que tenía anotada. La saqué a los 8 y, al tratar de sacar la primera galleta se me rompió como acordeón y estaba demasiado húmeda. Tozuda de mi,  volví la bandeja al horno y se me tostaron ligeramente. Tras lanzar unos cuantos improperios, quedaron secas al enfriarse. La idea de estas galletitas es que queden mas chewy, mas húmedas por dentro asi que esa bandeja no quedó en su punto óptimo.

La segunda tanda, no tomaron un bronceado tropical pero al enfriarse seguían medias secas. Volví a gruñir entre cerrando los ojos. Mi amigo imaginario malvado estaba muriendose de la risa en el piso (el muy bestia siempre se burla de mis fracasos) en tanto la Domi, siempre tan aplicada, me acercó una silla al frente de la puerta del horno. Y ahí me senté, frente al horno observando la tercera tanda de galletas. ¿Cuándo las retiré? Cuando les vi una costra armada y levemente resquebrajada en la superficie. Ese es el punto estimados querubines: La costra agrietada!

IMPORTANTE: Una vez que se sacan del horno deben dejarlas reposar sin moverlas del silpat como 5 minutos antes de traspasarlas al lugar donden deseen enfriarlas del todo. Ese reposo haran que se enfrien pues son muy frágiles calientes ;)



Esa es la historia-receta de estas galletas. No se preocupen si nos les sale a la primera; sería mas fácil para mi escribirles la receta y decir el resultado pero todos necesitamos una guía ¿No? Llevo estudiando gastronomía 3 años y mi solución fue una silla frente al horno para no sacarles el ojo de encima. Espero que las realicen, que las disfruten en buena compañía que están para enamorar!

Los quiero!

sábado, 5 de julio de 2014

Receta de Chocolate Caliente (Especiado).

No sé por qué los sábados despierto tentada. Debe ser porque mi vida de nómada estas últimas semanas me ha tenido algo alejada de la cocina que, de pronto, al despertar en mi cama, empiezan a cruzar muchas ideas malvadas de qué hacer con las horas que tengo por delante. Hoy mi obsesión fue el chocolate caliente. Aclaro que este particular brebaje nunca a sido santo de mi devoción. Me trae recuerdos de cumpleaños infantiles con vasos plásticos llenos de un humeante mal chocolate caliente en polvo con, a veces, exceso y otras veces nada de azúcar y cero cuerpo. Yo deseaba probar hoy ese chocolate espeso que te revoluciona los latidos... Ya saben, ese chocolate amargo que sabe a pecado y da lo mismo que te autorepliques que el próximo encuentro con la eliptica será doble, lo vas a probar. Y no solo eso ¡Lo vas a adorar!

Entonces empecé a investigar... Yo tenía de referencia mis tazones de chocolate caliente con churros españoles que, tengo que confesar, causan una extraña y perversa adicción. Entonces partí el café mañanero con internet buscando y buscando recetas. Habían unas muy básicas de cacao en polvo y agua, cacao en polvo y leche mas azúcar pero no necesitaba ser una experta para concluir que esa linea de recetas no me llevarían mas que a mis horrorosos recuerdos de chocolate caliente de cumpleaños. Segundo café y mi ampolleta se prende! Averigué que los españoles lograban esos maravillosos tazones con mi adicción gracias a unas tabletas de chocolate especial que llaman "chocolate a la taza" que trae también algunos espesantes aparte del cacao y ahí, voilà la textura! ¡¡¡Ese era el secreto!!!

Yo no tenía a mano esas tabletas.
 ¡Y yo quería mi tazón de chocolate!

Mis opciones para espesar - de acuerdo a lo visto en clases y en consideración al stock en mi despensa- eran básicamente cuatro:
- Yema de huevo.
- Crema.
- Maicena.
- Harina.

Huevo no le pondría ni a palos. La leche que ocupo para mis cafés es descremada asi que mi idea flaqueaba raquiticamente en este punto; necesitaba si o si dar textura. Crema sería una bomba de calorías  (y si señores, uno también piensa en ello cuando cocina!) y la harina pues, ni hablar! Opté por la maicena. Ahora solo me quedaba dilucidar si quería chocolate solo, especiado o con malicia.

¡Especiado!  Ya pensaría lo de la malicia.


Nuevamente investigar. Porque por instinto para mi danzan perfecto el chocolate con la vainilla y con canela. Pero quería mas. Quería bailar con los sabores ¡Quería el gran y poderoso tazón que hiciera llorar a los otros chocolates calientes!

 Tercer café y ya sabía mas menos que música tendría mi fiesta privada:

- Cardamomo: solo una pizca porque no queremos que el chocolate sirva de descongestionante nasal. El cardamomo en su dosis justa permite resaltar los sabores del chocolate y potenciar sus notas.
-Nuez moscada: Según leí hace un tiempo atrás, quita ese efecto empalagoso del chocolate, nuevamente en su justa medida. O sea, no te pongas a rayar como loco nuez moscada. Solo una pizca, tipo pizca de deditos de bebé.
-Vaina de vainilla: ¿Si los aztecas ya la ocupaban para realzar el sabor del cacao por qué yo no? Adentro media vaina loca.
- Media rama de Canela: Otra muy buena combinación que los mexicanos conocen desde hace muchísimo tiempo.
- 2 Clavos de olor: esta fue de tincada... si la canela y el clavo de olor quedan bien en mi navegado ¿Por qué me debería fallar en el chocolate?
- Zeste de Naranjas: Para aromatizar esta dupla es inseparable!
-Anis estrellado: Solo lancé una estrellita depositando toda mi fe en ella; su dulzura y su aroma fue una apuesta que no pude resistir.

¿Ya te tentaste? Si la respuesta es si, . vas a necesitar:
- Una olla.
- Un batidor manual (si no tienes, dale con una cuchara o tenedor)
- Una taza para medir.
- Un tazón para servir.

Es ahora cuando mis amigos imaginarios empiezan a dar saltitos en el aire porque llegó el momento de ejecutar el experimento. ¿Qué ingredientes necesitas para jugar con nosotros?

- Medio litro de leche descremada. No seas como yo y usa la entera si tienes esa en casa. Seguro que da aun mejores resultados!.
- Calculo entre unos 150 a 200 gr de chocolate bitter marca Belcolade (Si confieso que lo hice al ojo!). Insisto que esa es la marca que yo adoro pero si tienes otro en casa, bienvenido sea. Lo importante para mi es que tenga un buen porcentaje de cacao y que sea amargo para que el chocolate no me hostigue al primer sorbito.
- 1/3 taza de azúcar. Pensé en poner endulzante pero ya le haré variaciones, Vamos primero tanteando terreno. Si eres de aquellos tolerantes al azúcar, este es tu item! Incorpora cuanto creas que es necesario según tus gustos.
- Todas las especias mencionadas anteriormente!!!
- 2 cucharaditas de maicena.

Yo me dejé llevar, saben? Puse la olla al fuego con la leche, el azúcar y las especias. Esperé a que hirviera para que éstas últimas liberaran sus aromas a la leche y la saqué del fuego. Filtré la leche para retirar las especias e incorporé rápidamente mis preciosas monedas de chocolate Belcolade cual Golum revolviendo sin parar hasta que comenzaron a derretirse. ¡Para ese entonces mi corazón daba saltitos de felicidad!. Nuevamente puse la olla a fuego bajo y revolví hasta que tomó temperatura para luego, incorporar la maicena disuelta en un poco de agua. Revolver sin parar hasta que tome textura y listo, señoritas, señores y amigos imaginarios! ¡Chocolate caliente!



Lo serví en mi tazón de chocolate y toqué el cielo. ¡Me encantó! Había pensado decorar con crema chantilly pero de verdad que no fue necesario. Espero que se motiven, lo intenten y me dejen sus comentarios. Increíble para este frío invierno.

Los quiero!

miércoles, 11 de junio de 2014

Pollo Fitness- Receta.

Cada vez que conozco a un tipo nuevo y le digo lo que estudio, asumen que se viene la gran cena de mantel largo con música ad-hoc y un baile de platos. Al parecer la leyenda cuenta que los cocineros comemos increíblemente gourmet todo el tiempo. Siento ser yo la que les diga que eso, las mas de las veces, no sucede!!!. Y no es que no nos apasione la comida, ¡al contrario! Podemos pasar horas mirando montajes de platos, indagando en internet por nuevas recetas, buscando roñosos libros en ferias de las pulgas con polvorientas recetas de la época de Alarico II y acostándonos pensando en cómo preparar lo que tenemos en mente pero, tras largas jornadas laborales, llegar a casa a cocinar no resulta muy tentador. Y si, confieso que muchas veces me quedo delante del refrigerador con la puerta abierta en mano mirando con cansancio lo que sea que tengo adentro. Pensando la clásica pregunta "¿Qué comeré hoy?" Somos igual que los que no estudian gastronomía. Caemos en la misma trampa cada vez que llegamos a casa.

Y así es como la historia de esta preparación parte... camino al depto de Ju con sonajera de tripas a las 17:15. Sin almuerzo aun, mi alien en el estómago rugía a mas no poder y se ponía en alerta al primer aroma a comida que recibiera. Obvio que las malas costumbres no se quitan de un día para otro y así, de un extremo a otro del pasillo del bus, le pregunto a la Ju "¿Qué cenaremos hoy?"

- ¿Pollo?- me responde alzando una ceja no del todo convencida.
- Pollo....cómo? ¿Con qué?
-Mmmm... ¿apanado con arroz?
- Suena bien...¿Tenemos todo o pasamos al supermercado?
- Super. Nos falta pan rallado.

En ese preciso instante recordé alguna vez, en algún programa de televisión, en el que preparaban pollo con hojuelas de cereales. Mi amiga imaginaria responsable, la Domi, que para ese entonces figuraba muerta tras Costos de la Industria Hotelera, me susurró que olvidara la idea de mi pollo y dejara que Ju llevara acabo su receta familiar de la cual había escuchado excelentes buenas reseñas pero que jamás había probado. ¡Había llegado el momento de probar el pollo apanado de Juuuuu! Sonaba a buen plan de acción hasta que mi amigo imaginario malvado le dio un codazo y la sacó del asiento argumentando que podría intentar lo de los cereales. Honestamente creo que el muy roedor quería ver un desastre de pollo en hojuelas y por eso insistió tanto en el tema y la verdad es que me convenció! Me bajé del bus directo al super pensando en probar la teoría de las hojuelas. Mientras Ju daba vueltas buscando pan rallado, me fui directo al área de cereales cabeceando en cuál usar porque mi primera opción era utilizar los Corn Flakes Kellogs. Domi en el acto lanzó una gran argumentación aludiendo a que las hojuelas eran delgadas y que quizás eso repercutiera directamente en la crujencia del pollo. Opté por llevar el cereal fitness porque sus hojuelas son mas gruesas e integrales.

 ¿Si me sentí hereje pensando en que lo sumergería en aceite? Si! pero era por el bien de la cena.

Nos devolvimos arrastrando las patitas con la noche pisándonos los talones y mi amigo imaginario autista, mi querido Vivo,  recogiendo hojitas cafés del piso. Los otros dos secuaces nos seguían con paso firme discutiendo qué se venía con el famoso pollo. En tanto descongelábamos los filetes de pechuga de pollo, yo preparé el arroz y Ju aplicadamente desocupó el área de cocina en plena sincronía. Sonó el microondas y había llegado el momento de poner manos a la obra! Yo no quería arruinar nuestra cena; Mi experimento podía fallar estrepitosamente y terminar en la basura así que le dejé la gran porción de pollo a ella que los prepararía con la receta familiar y yo separé unos pocos para el experimento. Lo primero que pensé fue en los sabores que quería incorporar. Desfiló el merkén para despertar las papilas gustativas (aunque mi alien estaba mas que despierto en el estómago...debería haber tragado un somnífero), la sal, la miel porque simplemente me gusta y de la mano debía ir la mostaza porque no hay dos mejores amigos que esos dos juntos!. Quería pimienta negra gruesa pero no encontré asi que lance al bowl donde ya llevaba todo lo anteriormente nombrado, un poco de orégano (las malas lenguas dicen que abre el apetito) y un huevo entero. Lo batí hasta que todo formó una mezcla homogénea. A este punto mi querido lector, si esperaba que esta receta fuera con gramos, siento decepcionarlos. Tenía tanta hambre que solo fui lanzando todo al bowl como me tincaba. 

Si tienen miedo a meter las patas ¿Qué importa? Queda mal y punto. Solo dejense llevar, nada de miedo y atrévanse a no seguir la pauta por una vez. Esto sería como sacarse el sostén en la revolución femenina pero en el ámbito de la gastronomía ¡Sin medidas!

Toca ahora lo más fácil.  
Primera etapa del experimento: Tomar cada porción de pollo y enharinarlo. ¿Por que lo enharinamos? para que fije mejor los pasos siguientes.
Segunda etapa del experimento: Pasar ese trozo de pollo blanquecino por la mezcla de huevo con todas esas especies que quieran añadirle. Si solo lo pasan por el huevo, la tercera etapa resbalará y dejará un desastre en sus sartenes! Creanme, todo quedará en todas partes del sartén menos donde debería estar ¡en el pollo!
Tercera etapa:  tras enharinar el pollo, pasarlo por el bowl con el huevo, es apanarlo en la mezcla de hojuelas integrales levemente molidas con las manos y un poco de pan rallado. ¿En qué proporción hice esta mezcla? Diría que 4 es a 1 (4 de hojuelas y una de pan rallado). Le volví a poner algo de sal a las hojuelas- ya que tenían notas levemente dulces- y dejé mi experimento unos 25 minutos en el freezer para que el frío fijara aun mas las hojuelas mientras Ju para ese entonces, apagaba el arroz y freía ya su receta de pollo familiar (Habemus pollo apanado gritaba mi alien enfurecido en mis tripas!!!)

En cuanto terminó Ju con el sartén, partí rezando. Mi amigo imaginario malvado se trepó al mesón sin quitar su mirada del sartén. Creo que ansiaba tanto el desastre que ni respiraba deseándome mal. Domi, en tanto, se sentó muy señorita sobre una silla tomando coca light a sorbitos analizando la teoría de Sheldon Cooper con las cuerdas que ni yo logro entender bien de qué trata. Vivo ni idea dónde andaba... él siempre está en su mundo, tanto que a veces se me olvida que anda por ahí. Ya perdí el punto! Sartén caliente, aceite de maravilla que tome temperatura y lancé la primera porción de pollo rezando que las hojuelas se mantuvieran pegadas. Fue grata sorpresa ver que seguían ahí. Mi idea era dar vuelta y vuelta a la porción de pollo en el sartén y terminar su cocción el el horno a unos 180 grados celcius  por unos 10 minutos ya que no era muy gruesos los filetes. Confieso también que el hambre pudo mas y los hice todos en el sartén. Funciona de las dos maneras y ahí es decisión de cada cual como proceder. A mi me gusta mas hacer un vuelta y vuelta en el sarten y terminarlo en el horno ya que de esta forma, el rebozado no absorbe tanto aceite y me engaño pensando que no es tan calórico. Sigue siendo calórico pero retiene menos aceite que solo preparándolo al sartén. Paciencia con mi redacción, van a ser la una de la mañana y estuve desde las 19:30 de la tarde escribiendo un trabajito de Perú. Dudas, consultas y bla bla me las hacen en comentarios y trataré de explicarme lo mejor posible. Lo prometo!

Bueno, ya en el sartén lo deje muy quieto y rezando hasta el momento de dar la vuelta a la porción a fin de evitar el desprendimiento de hojuelas. Lo saqué del sartén, dejé que eliminara el excedente de aceite en papel absorvente y obvio ¡Lo probé de inmediato! Nunca sabes cómo está hasta que lo pruebas!!!. Francamente el resultado me sorprendió! Crujiente por fuera, suave por dentro con la miel saltando con el merkén en mi lengua en pleno baile encandilante ¡Asombroso! Solo entonces puse las demás porciones de pollo en el sartén en diferentes tandas esperando al fin el "almuerzocena" como si fuese el mesías prometido.

Así que aquí les dejo las indicaciones. Jueguen, atrévanse a improvisar. No necesitan estudiar gastronomía para mezclar unos cuantos ingredientes y rezar como yo frente al sartén! Puede que este pollo no sea la comida gourmet esperada de una aspirante a cocinera pero fuera de la U y del trabajo, no le tengo que rendir cuentas a nadie and I feeeeeeeeeeeeeel GOOD (lease en tono de James Brown!)

Los quiero!