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lunes, 22 de diciembre de 2014

De año nuevo, jeroglíficos, agujas, trabajos y "¡Aprende a decir que no!"

La verdad es que estaba dispuesta a ver las noticias mañaneras con mi plato de piña y mi delicioso café cuando mi sexto sentido comenzó a sonar. Fue como en las caricaturas; me acerqué despacio al ventanal entre cerrando los ojos y los vi! Sacando mi basura por todo el ante jardín!!! No los puedo culpar, son perros y supongo que está en su naturaleza buscar algún tesoro en mi basurero como las mujeres solemos buscar en un canasto que dice “ofertas”. Igual los odie un poquito mientras mi humor negro jugaba a pensar “¿Y qué era esto antes de llegar aquí?” cuando recogía los daños. Reparto de basura en un buen diámetro. Ellos, porque eran tres, me miraban atentos desde la otra vereda esperando que yo acabara sin sacar sus ojos de mi pala y escoba (sospecho que para volver a buscar tesoros en el tacho de basura de nuevo).

Entré a buscar si me quedaba algo de comida de perro en casa y nada. Les dejé un poco de arroz en un platito pero sospecho que estos perritos no olvidarán fácilmente mi basura. Resignada volví a mi café frío, a mis trozos de piña y a las teclas porque la idea inicial de esta mañana era hacer el recuento del año. He visto videos de recuento por fb, por instagram pero a mí me gusta juntar letras… Es extraño que hace un año estaba casi lista para partir a España, el año nuevo lo pasé con un grupo increíble de personitas en Figueres con parka, muerta de frío. Recuerdo en algún momento haber mirado el cielo y haber dicho “Woooow! Estoy a no sé cuántos kilómetros de distancia, totalmente sola y no estoy aterrada en pánico” 
Viajé, me perdí, volví y fue  toda una experiencia! Después de todo el aprendizaje enriquecedor de la práctica,  lo que recorrimos con Aly fue aun más maravilloso!

 Partí el semestre atrasada un mes. No entendía absolutamente nada en clases. Me costó repuntar, lograr entender los jeroglíficos de las pizarras. Se pudo. Logré un buen promedio final pero me sentía desgastada ¿Saben? Cansada. Lo sé porque lograba dormir siestas mayores de veinte minutos.

El que diga que gastronomía es solo cortar, saltear y servir está muy equivocado.

Mi segundo semestre partió del terrock. Fue de cortes abruptos, de despedidas horrorosas y también de reencuentros. Obtuve respuestas que no tenía hasta entonces producto del alcohol y de estos aparatitos que permiten comunicarte a cualquier hora perdiendo automáticamente la dignidad jaja! Dejar ir no es lo mío pero ya que estaba en esas, con el dolor punzante, borré a otros tantos de mi vida que daban señales de vida de manera intermitente y me hice la clásica e ilusa promesa de “no más”.  Me concentré en lo que mejor se hacer, leer, leer, estudiar, estudiar. Supongo que esas respuestas que obtuve a las dos am. sirvieron de alguna manera para coser a este tonto corazón y seguir tranquila. Logré entender.


Así pues, corazón en stand by, solo quedaba solucionar el ítem Cómo-pasar-el-segundo-semestre-y-no-morir-en-el-intento. Creo que hablo por muchos cuando digo que los trabajos casi nos comieron vivos! Que horrible tantos trabajos extensos de horas y días de nunca acabar que me iban sacando capas de piel dejando el resto al rojo vivo.
Aunque escribo de todo, me autocensuro en algunos puntos. Solo diré que un profesor muy serio me miró fijamente y me dijo “¡Aprende a decir que no!”.

Y lo empecé a hacer.

(Y quedó la grande)

Hasta ahora, mirando mi segundo cafecito con el sol a raudales, me pregunto si a veces es mejor incluir al que no trabaja y fingir que lo hizo con tal de no tener problemas. Fingir que llegó a tiempo, fingir que nunca abandonó en una salida a terreno, fingir que investigó, fingir que tuvo interés y disposición, fingir… simplemente fingir.

Se supone que cuando te alejas de la niñez deberías tener más certezas. A mí me ha sucedido al contrario: ahora soy menos categórica. Dudo más. Y me pregunto más.
Sería grandioso para el ser humano volver el tiempo atrás pero nos volvería extremadamente inseguros de las decisiones que tomamos, ¿no? Tal vez hasta haría que pensáramos menos en lo que hacemos pues podríamos retroceder el tiempo y ya está.

No sé... Pensamientos oscilantes... Uuuuuh! Gané una nueva buena amiga. Si lees esto, gracias Tami por todas las risotadas!!! Fuiste un gran descubrimiento este 2014.


Este año ha sido de locos. No importa la edad, siempre se sigue aprendiendo. Cuando crees que sabes algo, alguien logra demostrarte que te faltan libros y mundo por recorrer. Sin embargo, hay algo que tengo muy claro: No sé que me depara el destino; no sé dónde rayos estaré el próximo año o si lograré cumplir lo que tengo en mente pero si de algo estoy muy  segura es que el cierre del 2015 será un recuento de año aun más espectacular que el 2014!!!

viernes, 1 de agosto de 2014

...Si abres la olla a otro también terminas abriendo el corazón.

Ya se cumplen 3 años desde que decidí emprender este camino. Venía de vuelta a casa tras matricularme para mi séptimo semestre, pensando en todas las alegrías, las lágrimas, los cortes, dolores de huesos y quemaduras que tengo en este tiempo. ¿Vale la pena?

¡Totalmente!

Por cambios en mi horario de matrícula, también tuve que suspender mi happy hour y me quedé pensando en cuanto he cambiado yo en estos años y creo que no voy tan mal. Tengo un carácter horroroso, como me dijo una almita hoy "tu no eres una chica muy fácil de llegar" y creo que probablemente moriré siendo así. Me encantaría decir que puedo modificarme pero básicamente seré el mismo ingrediente en diferente presentación. Soy complicada, como buena leona. Tengo fortalezas como también tengo fuertes debilidades. He tenido que aprender a escuchar y también aprender a no escuchar. He debido aprender a trabajar en equipo viniendo de otra carrera en que somos lobos esteparios solitarios. La cocina es trabajo en equipo y si abres la olla a otro también terminas abriendo el corazón. Tengo un popurri de amigos increíblemente bellos de diferentes edades, tendencias sexuales que hasta escuchan reggaeton y ya no me salta el ojo; supongo que fue parte del proceso abrir mi cabezota a nuevas cosas en la vida. Antes odiaba los ostiones, ahora me gustan... ¿Quién lo diría?

Este viaje va bien, con todo va super bien.

Siento que volvía ser niña, volví a sorprenderme en la vida. De pronto todo se volvió en colores y a muchas cosas le he dado una oportunidad que ni a palos lo hubiese hecho anteriormente. Me he atrevido a jugar, a no ser tan dura conmigo, a ser increíblemente tozuda cuando quiero sacar algo adelante y también a dejar ir algo cuando  ya no tiene vuelta. Ahora doy segundas oportunidades. La cocina siempre será mi terapia, mi refugio. Cuando estoy estresada prendo el horno y ya esta! Se va el 50% de mi problema. Me despeja, me llena, me enoja en muchas ocasiones y, por sobre todo, me desafía. No es una competencia con el resto, es conmigo. Si me quedó bien algo a la primera quiero que la segunda vez quede fantástico. Soy de las idiotas que se sienta a pensar con un buen café cómo diablos arreglar una preparación hasta que le doy en el clavo aunque tenga que prepararla muchas veces e investigar otro tanto.

Vivo tentada. Paso el día pensando en qué maldad nueva podría preparar y qué ingredientes me faltan para poner las manos en la masa.

Creo que en cierta medida la cocina me devolvió a la infancia. Me llevó a creer que si sueño con ser astronauta, puedo llegar a ser astronauta. Me devolvió la sonrisa y el dormir por la noche. Cumplí mi sueño de viajar y quedé con gusto a poco... ¿Vendrán mas viajes? Ojalá. Salir con mapa en mano sin tener idea bien hacia donde voy y terminar perdida en un café mirando a las personas pasar sin prisa de mi reloj, sin la locura del engranaje... solo disfrutando la vista. Sentir que estoy perdida sin estarlo jajaa! Es una sensación bastante extraña.

Ya probé que sobrevivo ¿No? Hace tres años estoy probando vivir.