domingo, 17 de agosto de 2014

Pearl Jam y las Cocadas con Chocolate [Receta]

Creo que es el aroma lo que me tranquiliza... es casi como comer por la nariz mientras revuelvo el chocolate bitter en su baño maría. No, es sucedáneo así que no lo voy a templar; solo quería sentir el aroma que me reconforta en este fin de semana de subidas y bajadas. ¿Qué haré con él? ni idea... quizás unos tazones de chocolate caliente... unos bombones de robots rellenos de mazapán...no sé.

El chocolate podría tener el super poder de llevarme a otra dimensión donde sonara Pearl Jam todo el día. Ayer, sin poder dormir, estuvieron en mis oídos reconstruyendo y desconstruyendo la noche anterior con una lupa y unas pinzas que el mejor de los médicos cirujanos la envidiaría . Hoy siguen de banda sonora. Porque parece que a cada individuo que me araña el corazón le asigno inconscientemente una banda sonora.
También llegue a la conclusión de que no quiero tener mas bandas sonoras, no al menos por ahora... ya son demasiados los traspié, las caídas, el pensar positivo y volver a lo mismo. No entiendo por qué aquellos que ya estuvieron conmigo me dicen que soy genial, que en verdad fueron unos idiotas al dejarme ir... que desean retomar contacto, que extrañan hablar conmigo... ¿Por qué? ¿Con qué fin?. De qué me sirve saber de todos esos por los que he caído lo estupenda que soy si, cuando estuve ahí, con ellos, no lo pudieron ver?


Revuelvo lentamente dejando que el chocolate me embriague... respirando profundo hasta que la última neurona de mi cerebro comience a bailar cha cha cha. No debe ser casualidad que cuando tenemos pena recurramos al chocolate. Estoy segura que si trabajara en una chocolatería sonreiría aun mas y mis amigos imaginarios andarías super felices con la boca cubierta de chocolate. (Nota mental: Buscar trabajo en una chocolatería)

Y la canción que estoy escuchando es tan balada increíblemente desgarradora que me para los pelos. Y probablemente estaré escuchando Pearl Jam hasta que se me pasé la tontera y estaré mirando mi baño maría hasta que fuera del fuego comience a solidificarse y muy tontamente lo vuelva al calor... esperando...

Esperando no sé qué mierda porque nada va a pasar.



Y creo que como muda me iría bastante mejor, ¿me lo recordarán? La próxima vez que este enojada me gritarán "muerdete la lengua" porque nadie necesita tantas verdades. Porque no es bueno quedar tan expuesta, no? Dejar tan expuesto a otro tampoco... No, después de este silencio que lleno con canciones al azar que se me van revelando a medida que pasan los minutos.
Lo único bueno de decir todo es que no llegaré a los ochenta pensando "¿Y que hubiese pasado si..?." Siempre termino diciendo lo que siento... y lo que pienso, en las ocasiones mas inauditas, pero lo digo. Puedo ser estúpida pero nunca ciega y trato de jugar cuando alguien me interesa. Otra cosa y cuento aparte son los malditos piscinazos en pelota cuando no hay agua... pero cuando hay, ¡Diablos que se siente bien!

De un momento a otro me llega mi corona de reina de las estúpidas por correo. ¡Viene con baterías incluídas para que brille en la oscuridad! Yeiiiiiii!!!

En fin...creo que botaré este chocolate. Si lo hago chocolate caliente me tomaré las calorías. Si lo hago bombones me las comeré... y ¿qué gano con eso? Solo peso. Que mierda sentirse mal y ni si quiera poder comer chocolate como los deprimidos decentes!

Pero como esto es un blog de estudiante de gastronomía con problemas cardíacos adicta a los porrazos, les dejo una receta que me gustó por su simpleza. Su ingrediente principal lo asocio a verano, a alegría, vacaciones y sonrisas hasta el amanecer. ¿Ven que mi inconsciente va mas rápido que yo?
Ahora sé que también quiero vacaciones. Patudamente porque tuve dos semanas recién jaja!

Cocadas con chocolate:

Ingredientes:
- 4 claras de huevo
- 3 tazas de coco rayado.
- 3/4 taza de azúcar.
- 2 cucharaditas de esencia de vainilla.
- 1/4 cucharadita de sal
- 200 gr. de chocolate bitter.
* Yo le agregaría unas dos cucharaditas de mantequilla.

Preparación:
Pon todos los ingredientes, menos el  chocolate en un bol. Lleva a baño maría y mezcla durante 6 o 7 minutos (seguramente hasta que no sientan los cristales de azúcar). Refrigera por mínimo 2 horas.
Luego, haz bolitas de dos centímetros de espesor y ponlas en una placa en el horno sobre el papel mantequilla.
Hornea a 170 °celcius por entre 12 a 15 minutos, hasta que los bordes esten dorados.
Derrite el chocolate a baño maría (Ven que todo esta conectado?....tal vez no bote mi chocolate y lo use en estas cocadas! Tendré que regalarlas!) Y deja enfriar las cocadas y luego baña las bases con chocolate bitter derretido.
Extraído del libro "Las mejores recetas con Chocolate" de Editorial Nexus.

Y bueno... ya tengo el chocolate, creo que me pondré a hacer cocadas con Pearl Jam. En una de esas a Eddie le gustarían... ¿No? Manos ocupadas, cabeza ocupada... entonces el engranaje se sigue moviendo y no miro el techo esperando mi corona. Esperando algo que no sucederá. No me aleguen, ya?: seguramente empieza el Open Season de mi horno.

Los quiero!










viernes, 1 de agosto de 2014

...Si abres la olla a otro también terminas abriendo el corazón.

Ya se cumplen 3 años desde que decidí emprender este camino. Venía de vuelta a casa tras matricularme para mi séptimo semestre, pensando en todas las alegrías, las lágrimas, los cortes, dolores de huesos y quemaduras que tengo en este tiempo. ¿Vale la pena?

¡Totalmente!

Por cambios en mi horario de matrícula, también tuve que suspender mi happy hour y me quedé pensando en cuanto he cambiado yo en estos años y creo que no voy tan mal. Tengo un carácter horroroso, como me dijo una almita hoy "tu no eres una chica muy fácil de llegar" y creo que probablemente moriré siendo así. Me encantaría decir que puedo modificarme pero básicamente seré el mismo ingrediente en diferente presentación. Soy complicada, como buena leona. Tengo fortalezas como también tengo fuertes debilidades. He tenido que aprender a escuchar y también aprender a no escuchar. He debido aprender a trabajar en equipo viniendo de otra carrera en que somos lobos esteparios solitarios. La cocina es trabajo en equipo y si abres la olla a otro también terminas abriendo el corazón. Tengo un popurri de amigos increíblemente bellos de diferentes edades, tendencias sexuales que hasta escuchan reggaeton y ya no me salta el ojo; supongo que fue parte del proceso abrir mi cabezota a nuevas cosas en la vida. Antes odiaba los ostiones, ahora me gustan... ¿Quién lo diría?

Este viaje va bien, con todo va super bien.

Siento que volvía ser niña, volví a sorprenderme en la vida. De pronto todo se volvió en colores y a muchas cosas le he dado una oportunidad que ni a palos lo hubiese hecho anteriormente. Me he atrevido a jugar, a no ser tan dura conmigo, a ser increíblemente tozuda cuando quiero sacar algo adelante y también a dejar ir algo cuando  ya no tiene vuelta. Ahora doy segundas oportunidades. La cocina siempre será mi terapia, mi refugio. Cuando estoy estresada prendo el horno y ya esta! Se va el 50% de mi problema. Me despeja, me llena, me enoja en muchas ocasiones y, por sobre todo, me desafía. No es una competencia con el resto, es conmigo. Si me quedó bien algo a la primera quiero que la segunda vez quede fantástico. Soy de las idiotas que se sienta a pensar con un buen café cómo diablos arreglar una preparación hasta que le doy en el clavo aunque tenga que prepararla muchas veces e investigar otro tanto.

Vivo tentada. Paso el día pensando en qué maldad nueva podría preparar y qué ingredientes me faltan para poner las manos en la masa.

Creo que en cierta medida la cocina me devolvió a la infancia. Me llevó a creer que si sueño con ser astronauta, puedo llegar a ser astronauta. Me devolvió la sonrisa y el dormir por la noche. Cumplí mi sueño de viajar y quedé con gusto a poco... ¿Vendrán mas viajes? Ojalá. Salir con mapa en mano sin tener idea bien hacia donde voy y terminar perdida en un café mirando a las personas pasar sin prisa de mi reloj, sin la locura del engranaje... solo disfrutando la vista. Sentir que estoy perdida sin estarlo jajaa! Es una sensación bastante extraña.

Ya probé que sobrevivo ¿No? Hace tres años estoy probando vivir.

martes, 29 de julio de 2014

Dark Tuesday Chocolate Chewy Cookies.(Sin Harina!!!)

Pues como soy una cabezotas, terminé haciendo las galletas de chocolate. Partí al supermercado con una misión: Encontrar un buen chocolate en polvo amargo para mis galletas. Pasé al Jumbo y al Lider. Salí  gruñendo con el chocolate en polvo marca Copacabana porque amargo parece que el mercado ofrece tres opciones... y lo que bailaba en mi mente era un chocolate suizo, belga... algo mas intenso pero Copacabana es la mejor opción que encontré y, habiéndolo utilizado anteriormente, pues fue mi copiloto de vuelta a casa. También barajé la opción de derretir un buen chocolate amargo pero como era esta una receta nueva decidí, en pro de la humanidad, seguir los pasos de una que había leído hace un buen tiempo que llamó mi atención pues, sí señoras y señores ¡No lleva harina!
*modifiqué mi acotación respecto al glutén en tanto confirmo 100% que el.azúcar flor no la posee. Tengo mis dudas así que mientras investigo mantendré el asterisco*

Los ingredientes de la receta de estas galletas de chocolate:

-3 tazas de azúcar flor (yo ocupé marca iansa)
- 3/4 taza de chocolate en polvo amargo (yo amo el chocolate asi que incorporé casi una taza y la marca fue Copacabana)
- 4 huevos.
- 1 cucharada de esencia de vainilla (de esas si que hay varias en el mercado, la que ocupe yo fue marca gourmet)
- 1 1/2 tazas de chispas de chocolate (yo ocupe el Hershey's semi-sweet, lo encuentran en el Jumbo... y confieso tb que puse 1 taza tres cuartos...solo porque soy una adicta sin vuelta al chocolate)
* Y como nunca puedo hacer una receta tal cual, también le agregué como media cucharadita del Mix Dulce Gourmet.

¿Cómo las preparé?

Antes de partir ¡Horno! Calentar a 180°c. Voy a ir paso a paso y si tienen alguna pregunta me la dejan en los comentarios.

1-  Los 4 huevos enteros a la batidora, máxima potencia por unos 5 minutos aproximadamente. El término técnico es huevos a espumosos ya que a la vista debe parecer una espuma con textura -ya que al batirlos les incorporamos aire- Aprovechamos de incorporar la esencia de vainilla y el mix dulce gourmet.
2- Mientras espumamos los huevo, en un bowl incorporamos el azucar flor y el chocolate amargo en polvo. Yo siempre lo revuelvo hasta mezclarlos bien ya que el chocolate en polvo es muy traicionero y arma bolitas que después me cuesta mucho disolver.
3- Ya espumados los huevos, incorporo con movimientos envolventes el azúcar flor con el chocolate amargo en polvo. ¿Qué significa eso de movimientos envolventes? Es complicado de explicar pero no revuelvas la mezcla  a tontas y a locas de manera brutal como si le incorporaras azúcar al café. Lo que necesitamos es mantener esa espumosidad de los huevos por lo que tu mano al revolver deberá ir "envolviendo suavemente" los ingredientes y para ello tu mano irá de arriba a abajo con un mezquino hasta que se hayan mezclado. ¿ No entendiste nada de lo que dije y no tienes tiempo para payasadas? Pues ve y sigue mezclándolo todo en la batidora. No es lo aconsejable pero va a funcionar en menor medida pero bien.
4- ¿Qué nos queda? Las chispas de chocolate. Nuevamente las incorporas de a poco en movimientos envolventes con el mezquino ¡Por ningún motivo las incorpores a la batidora! ¡¡¡Las harás trizas!!!

Ya! Estamos listos con la mezcla, vamos a la parte complicada: Hornear a 180°c sobre un silpat (lo pueden gloogear y encontrar en Casa Ideas como por $6000 pesos). En mi bandeja de horno me cabían 9 galletas por tanda de horneada ya que debí dejar un espacio entre cada una de ellas. Mi tamaño de referencia de horneo fue una cucharada de mezcla por galleta. ¿Dónde está lo complicado? ¡Acertar al punto perfecto de horneo! Ocho minutos decía la receta vieja que tenía anotada. La saqué a los 8 y, al tratar de sacar la primera galleta se me rompió como acordeón y estaba demasiado húmeda. Tozuda de mi,  volví la bandeja al horno y se me tostaron ligeramente. Tras lanzar unos cuantos improperios, quedaron secas al enfriarse. La idea de estas galletitas es que queden mas chewy, mas húmedas por dentro asi que esa bandeja no quedó en su punto óptimo.

La segunda tanda, no tomaron un bronceado tropical pero al enfriarse seguían medias secas. Volví a gruñir entre cerrando los ojos. Mi amigo imaginario malvado estaba muriendose de la risa en el piso (el muy bestia siempre se burla de mis fracasos) en tanto la Domi, siempre tan aplicada, me acercó una silla al frente de la puerta del horno. Y ahí me senté, frente al horno observando la tercera tanda de galletas. ¿Cuándo las retiré? Cuando les vi una costra armada y levemente resquebrajada en la superficie. Ese es el punto estimados querubines: La costra agrietada!

IMPORTANTE: Una vez que se sacan del horno deben dejarlas reposar sin moverlas del silpat como 5 minutos antes de traspasarlas al lugar donden deseen enfriarlas del todo. Ese reposo haran que se enfrien pues son muy frágiles calientes ;)



Esa es la historia-receta de estas galletas. No se preocupen si nos les sale a la primera; sería mas fácil para mi escribirles la receta y decir el resultado pero todos necesitamos una guía ¿No? Llevo estudiando gastronomía 3 años y mi solución fue una silla frente al horno para no sacarles el ojo de encima. Espero que las realicen, que las disfruten en buena compañía que están para enamorar!

Los quiero!

lunes, 28 de julio de 2014

La pregunta del día.

Los seres humanos somos animales extraños. Queremos todo lo que no tenemos. Hace una semana atrás moría por vacaciones y hoy, después de mis dos cafés iniciales, revisar mi librito nuevo de gastronomía ecuatoriana me quedé mirando el techo... ¿Qué se supone que debo hacer ahora? Miré mis calcetines y decidí hacer algo útil por la vida, por mí (y por mi nana que aparece solo los sábados) y terminé desarmando mi habitación con la premisa de que la estaba "ordenando".

JA!

Luego de desordenar casi todo me senté en la cama ofuscada -aclaro que tuve que correr toneladas de cosas sobre la cama para poder sentarme-. Necesitaba un break y como siempre sucede cuando me estreso, terminé haciendo almuerzo para cinco cuando solo era yo y mis amigos imaginarios que no estaban muy felices porque los tres odian el guiso de zapallitos italianos.

Y obvio, no se los hice con papas fritas. ¡Que herejía mas grande de mi parte! Tres enojados que se negaron a comer y me dejaron sola en mi pregunta del día" ¿Qué hago ahora?"

Me di vueltas. Me fui al gimnasio. Volví a casa pensando que llegaría activada para concluir mi desastre pero acabé buscando recetas de galletas de chocolates. Soy una obsesiva compulsiva de la comida y para rematar, terminé con las narices metidas en el libro La Cocina y los Alimentos porque no sé que hacer con mis vacaciones! ¿Qué hago con todo mi día? No me había dado cuenta lo mucho que me tenía absorbida la U que me sacan de ese ambiente y me siento desorientada. Debería estar en la playa o no sé...reactivando la economía en un mall. Y mientras escribo pienso en esas infames galletas de chocolate que tengo ganas de experimentar ahora que tengo tiempo porque claramente ¡debo tener un daño mental de aquellos!

Solo yo puedo estar con una enciclopedia de los alimentos... Y ojo que no capto un cuesco de química!

Supongo que fue un semestre demasiado intenso y mi cabezota necesitará unos días para bajar las revoluciones a nivel "limón soda". O tal vez algo de lo que dijo uno de mis profesores se clavó como una astilla en mi materia gris con eso de que había una deuda histórica de mujeres chilenas chefs en importantes restaurantes del mundo. Quizás por ello hoy me puse a estudiar... pese a todo lo que rabié durante todo el semestre, él tiene el don de llevarme al límite. Porque cuando creo que no puedo mas, me plantea un nuevo desafío y vuelta a rabear, trasnochar, reír y llorar.Y no creo ser tan buena para cumplir una deuda histórica pero no me hará mal repasar y aprender mas cosas de las que, en teoría, manejo. Al menos para dar la cara por las féminas, no? Ya que estamos en tanta desventajas por ser mujeres, por la edad fértil y todo lo que ello implica, al menos que me vean con matería gris funcionando con ganas de superarme debería sumar algunos puntos a mi favor.

Espero.

Supongo que sería mas fácil encaminar nuestros pasos si supiéramos el final que nos espera, sin embargo, quitaría  dramáticamente la sal y el azúcar a nuestra existencia porque es ese desconocimiento lo que nos fuerza a hacer una enormidad de cosas por ser mejores. El no saber me permite pensar en ser algo.
Que loco es que me pueda construir porque ignoro mi final!

(Si, mientras escribo sigo pensando en las endemoniadas galletas) La cosa es que tengo un tercio de libro leído, una habitación a medio armar, un semestre recién cerrado, una matricula nueva pendiente, toneladas de cobranzas de "esta-vez-si-nos-juntamos-por-unos-drinks", una ida a la peluquería, decidir que rayos haré para mi cumpleaños, ayudar en un albergue de gatitos, preparar mi primera clase de pastelería y decidir mundanamente si me pintaré o no las uñas como acto de rebeldía en plenas vacaciones.

Y dejar de pensar en galletas...o en mi torta de cumpleaños... y en cómo decorar unos popcakes.

A estas alturas de mi vida debería saber dejar mi cabeza en blanco sin estar cocinando... Meditar... pintar mandalas...

Al menos sé que estoy en el camino indicado porque hacer aquello que estoy estudiando hasta en mis tiempos libres simplemente por la alegría que me reporta, es maravilloso!

Harina... huevos... chocolate...vainilla... mantequilla...
Nueces? almendras?
Con relleno?

Ayyyyyy!!! ¿Qué se supone que debo hacer ahora?










sábado, 5 de julio de 2014

Receta de Chocolate Caliente (Especiado).

No sé por qué los sábados despierto tentada. Debe ser porque mi vida de nómada estas últimas semanas me ha tenido algo alejada de la cocina que, de pronto, al despertar en mi cama, empiezan a cruzar muchas ideas malvadas de qué hacer con las horas que tengo por delante. Hoy mi obsesión fue el chocolate caliente. Aclaro que este particular brebaje nunca a sido santo de mi devoción. Me trae recuerdos de cumpleaños infantiles con vasos plásticos llenos de un humeante mal chocolate caliente en polvo con, a veces, exceso y otras veces nada de azúcar y cero cuerpo. Yo deseaba probar hoy ese chocolate espeso que te revoluciona los latidos... Ya saben, ese chocolate amargo que sabe a pecado y da lo mismo que te autorepliques que el próximo encuentro con la eliptica será doble, lo vas a probar. Y no solo eso ¡Lo vas a adorar!

Entonces empecé a investigar... Yo tenía de referencia mis tazones de chocolate caliente con churros españoles que, tengo que confesar, causan una extraña y perversa adicción. Entonces partí el café mañanero con internet buscando y buscando recetas. Habían unas muy básicas de cacao en polvo y agua, cacao en polvo y leche mas azúcar pero no necesitaba ser una experta para concluir que esa linea de recetas no me llevarían mas que a mis horrorosos recuerdos de chocolate caliente de cumpleaños. Segundo café y mi ampolleta se prende! Averigué que los españoles lograban esos maravillosos tazones con mi adicción gracias a unas tabletas de chocolate especial que llaman "chocolate a la taza" que trae también algunos espesantes aparte del cacao y ahí, voilà la textura! ¡¡¡Ese era el secreto!!!

Yo no tenía a mano esas tabletas.
 ¡Y yo quería mi tazón de chocolate!

Mis opciones para espesar - de acuerdo a lo visto en clases y en consideración al stock en mi despensa- eran básicamente cuatro:
- Yema de huevo.
- Crema.
- Maicena.
- Harina.

Huevo no le pondría ni a palos. La leche que ocupo para mis cafés es descremada asi que mi idea flaqueaba raquiticamente en este punto; necesitaba si o si dar textura. Crema sería una bomba de calorías  (y si señores, uno también piensa en ello cuando cocina!) y la harina pues, ni hablar! Opté por la maicena. Ahora solo me quedaba dilucidar si quería chocolate solo, especiado o con malicia.

¡Especiado!  Ya pensaría lo de la malicia.


Nuevamente investigar. Porque por instinto para mi danzan perfecto el chocolate con la vainilla y con canela. Pero quería mas. Quería bailar con los sabores ¡Quería el gran y poderoso tazón que hiciera llorar a los otros chocolates calientes!

 Tercer café y ya sabía mas menos que música tendría mi fiesta privada:

- Cardamomo: solo una pizca porque no queremos que el chocolate sirva de descongestionante nasal. El cardamomo en su dosis justa permite resaltar los sabores del chocolate y potenciar sus notas.
-Nuez moscada: Según leí hace un tiempo atrás, quita ese efecto empalagoso del chocolate, nuevamente en su justa medida. O sea, no te pongas a rayar como loco nuez moscada. Solo una pizca, tipo pizca de deditos de bebé.
-Vaina de vainilla: ¿Si los aztecas ya la ocupaban para realzar el sabor del cacao por qué yo no? Adentro media vaina loca.
- Media rama de Canela: Otra muy buena combinación que los mexicanos conocen desde hace muchísimo tiempo.
- 2 Clavos de olor: esta fue de tincada... si la canela y el clavo de olor quedan bien en mi navegado ¿Por qué me debería fallar en el chocolate?
- Zeste de Naranjas: Para aromatizar esta dupla es inseparable!
-Anis estrellado: Solo lancé una estrellita depositando toda mi fe en ella; su dulzura y su aroma fue una apuesta que no pude resistir.

¿Ya te tentaste? Si la respuesta es si, . vas a necesitar:
- Una olla.
- Un batidor manual (si no tienes, dale con una cuchara o tenedor)
- Una taza para medir.
- Un tazón para servir.

Es ahora cuando mis amigos imaginarios empiezan a dar saltitos en el aire porque llegó el momento de ejecutar el experimento. ¿Qué ingredientes necesitas para jugar con nosotros?

- Medio litro de leche descremada. No seas como yo y usa la entera si tienes esa en casa. Seguro que da aun mejores resultados!.
- Calculo entre unos 150 a 200 gr de chocolate bitter marca Belcolade (Si confieso que lo hice al ojo!). Insisto que esa es la marca que yo adoro pero si tienes otro en casa, bienvenido sea. Lo importante para mi es que tenga un buen porcentaje de cacao y que sea amargo para que el chocolate no me hostigue al primer sorbito.
- 1/3 taza de azúcar. Pensé en poner endulzante pero ya le haré variaciones, Vamos primero tanteando terreno. Si eres de aquellos tolerantes al azúcar, este es tu item! Incorpora cuanto creas que es necesario según tus gustos.
- Todas las especias mencionadas anteriormente!!!
- 2 cucharaditas de maicena.

Yo me dejé llevar, saben? Puse la olla al fuego con la leche, el azúcar y las especias. Esperé a que hirviera para que éstas últimas liberaran sus aromas a la leche y la saqué del fuego. Filtré la leche para retirar las especias e incorporé rápidamente mis preciosas monedas de chocolate Belcolade cual Golum revolviendo sin parar hasta que comenzaron a derretirse. ¡Para ese entonces mi corazón daba saltitos de felicidad!. Nuevamente puse la olla a fuego bajo y revolví hasta que tomó temperatura para luego, incorporar la maicena disuelta en un poco de agua. Revolver sin parar hasta que tome textura y listo, señoritas, señores y amigos imaginarios! ¡Chocolate caliente!



Lo serví en mi tazón de chocolate y toqué el cielo. ¡Me encantó! Había pensado decorar con crema chantilly pero de verdad que no fue necesario. Espero que se motiven, lo intenten y me dejen sus comentarios. Increíble para este frío invierno.

Los quiero!

miércoles, 25 de junio de 2014

De las lágrimas a la fe estúpida y resorte del cambio.

No va a ser la primera ni la última vez que ocupo esta instancia para desahogarme. Es mas una especie de catarsis. También me prometí, cuando partí el blog, que escribiría lo bueno y lo malo de estudiar gastronomía así que será una de esas instancias malas hoy.
Ayer exploté en la universidad. Lloré a vista y paciencia de varias almas. Generalmente no suelo llorar mucho de pena; ¿De rabia, de impotencia? Uf! ¡Ni se imaginan! incontables veces.
 Llorar a escondidas, si.
 ¿Expuesta? Intento que no.

 Pero ayer se me escaparon las muy malditas porque estoy agotada con situaciones muy puntuales en este rubro. La cocina es un mundo se presta mucho para los gritos, las palabrotas, las miradas de odio fulminante y las amenazas. No es una justificación pero creo que la adrenalina a veces le juega en contra al ser humano y nos dejamos llevar por la ira, la ofuscación y el estrés. Cuando te dejas llevar por estos sentimientos, pierdes el norte, dices cosas que no tenías en mente decir y hieres. Finalmente hieres. Un equipo de cocina bien sincronizado es observar en movimiento un perfecto engranaje. Literalmente todo se mueve a compás. Lo he visto. No hay gritos, no hay esa idiotez de tener que estar encima del otro para que haga algo. Ya se conocen y cada cual sabe lo que tienen que hacer.

El mundito del estudiante de gastronomía muchas veces difiere de ese engranaje perfecto. Y esto lo digo desde mi óptica mas personal, si yo fuera una diosa gastronómica, no necesitaría a nadie que me enseñara nada. Creo que el proceso en si de aprendizaje no acaba nunca: Ahora estoy aprendiendo en la universidad pero si el fin de semana una tía me enseña una nueva receta estaré aprendiendo, con mi nuevo jefe estaré aprendiendo sus técnicas, cuando lea algo estaré absorbiendo conocimientos y así, suma y sigue. Es un flujo constante en la vida.  Tener esa conciencia de que el aprendizaje nunca acaba te da una perspectiva nueva de cómo enfrentar una situación de enseñanza, sea que estés como docente o que estés en la posición de alumno. Te brinda alturas de miras para poder enseñar una y otra vez algo hasta que tu alumno aprenda porque no todos procesan la información de igual manera. He tenido profesores que literalmente han parado la clase ante una mano levantada y se han tomado hasta 30 minutos en explicar algo de diferentes maneras hasta que el alumno entiende. También he tenido la cara opuesta, aquellos que se exasperan, que caen en el juego de pisotear al alumno "¿pero cómo no va a entender? Si hasta mi hijo de tres años entendería esto?" En frente de un curso de treinta alumnos, una frase de ese calibre con un buen tono burlesco hace que ese alumno se abstenga de levantar la mano hasta el final de semestre.

 A lo que voy, es que a veces pierdo un poco el eje, es que en cocina de gastronomía puede confluir dos fenómenos que se potencian: el mundo de la cocina  y el mundo del alumno. Es a veces la receta para un desastre. Reconozco y soy super honesta en esto, que yo no soy la perfección de alumno, que probablemente hay muchos mas con mas habilidades y conocimientos muchísimos mas grandes que los míos pero hay dos cosas que creo tengo a mi favor: puedo decir en voz alta cuando cometo un error ("Si en verdad yo fui la que pesó mal los ingredientes del pastel, fui yo la que le saqué el agua a los espárragos, la salsa me quedó espantosa, fui yo la que dejé que el tocino se quemara en el horno...") y, estoy acostumbrada a recibir gritos -Aclaro que no me gustan para nada!- Ya me gritaron mil veces mis profesores de derecho usando palabras que tuve que buscar literalmente en un diccionario. Ya me gritaron jueces cuando hacía la práctica, ya recibí gritos y amenazas de la contraparte. Que un profesor me levante la voz,  honestamente y a estas alturas del partido, en el momento me puede causar rabia o dolor pero no me va a llevar a dudar de lo que hago. De quién soy o a dónde estoy sin embargo, no funciona igual para compañeros que son menores que yo y que no tienen una experiencia de vida que  les permitan filtrar una mala crítica, una lengua cargada de mutilaciones de sueños. Entiendo que un profesor a veces pueda dejarse llevar por la adrenalina del momento y levantar la voz. Lo entiendo. Es un ser humano. No puedo criticar lo mismo por lo cual yo también peco y he pecado. Lo que me duele es que de pronto se olvide que estamos donde estamos porque queremos aprender. Que del hecho que en muchas cocinas del rubro te levanten la voz no significa que debamos seguir exactamente el mismo modelo. Que si quiero ser un buen líder para mi equipo, puedo encontrar muchas cosas malas en un plato pero es también mi deber buscar algo que rescatar. Es mi función motivar e intentar que mi equipo lo intente nuevamente con el doble de ganas. Si mi equipo cae es porque yo estoy haciendo algo mal. No son solo ellos los que fracasan. Yo fracaso aun mas que ellos.



 Y quizás todo esto va mas allá de mi, de cocina... quizás necesitaba expulsarlo porque, si tienen un equipo de personas a su cargo, rescaten siempre lo malo para no repetirlo de nuevo y aun mas lo bueno porque así finalmente se motiva el alma. Y no estoy pidiendo a un líder que esté con los pompones cual cheerleader, sino que busque la forma de sacar lo mejor de las personas que tienen a su cargo. Porque en esta vida de eterno aprendizaje, el profesor siempre sigue siendo alumno. Todos finalmente lo somos. Y siempre necesitaremos de ese alguien que sepa algo mas que nosotros y que este dispuesto a enseñarnos. Una, dos, tres veces, las que sean necesarias hasta que aprendamos eso. Un profesor, padres, un maestro, un guía con la conciencia que él esta en el mismo camino, solo que un poco mas adelante. Favorecer el diálogo, potenciar las habilidades, no agrandar los defectos. Generar confianza. Y a los que tenemos un poco mas de "cuero de chancho" a las palabras fuertes, los invito a cobijar a los que no las tienen para que sigan adelante.

Estoy cansada. Quiero que acabe el semestre. Me sigo impulsando, aun a fuerza de probar nuevas recetas en casa bailando sola en la cocina, de investigar, de escribir y tomar fotos de comida. Porque todo parte por uno, no? Queda camino por delante.

Los quiero!

miércoles, 11 de junio de 2014

Pollo Fitness- Receta.

Cada vez que conozco a un tipo nuevo y le digo lo que estudio, asumen que se viene la gran cena de mantel largo con música ad-hoc y un baile de platos. Al parecer la leyenda cuenta que los cocineros comemos increíblemente gourmet todo el tiempo. Siento ser yo la que les diga que eso, las mas de las veces, no sucede!!!. Y no es que no nos apasione la comida, ¡al contrario! Podemos pasar horas mirando montajes de platos, indagando en internet por nuevas recetas, buscando roñosos libros en ferias de las pulgas con polvorientas recetas de la época de Alarico II y acostándonos pensando en cómo preparar lo que tenemos en mente pero, tras largas jornadas laborales, llegar a casa a cocinar no resulta muy tentador. Y si, confieso que muchas veces me quedo delante del refrigerador con la puerta abierta en mano mirando con cansancio lo que sea que tengo adentro. Pensando la clásica pregunta "¿Qué comeré hoy?" Somos igual que los que no estudian gastronomía. Caemos en la misma trampa cada vez que llegamos a casa.

Y así es como la historia de esta preparación parte... camino al depto de Ju con sonajera de tripas a las 17:15. Sin almuerzo aun, mi alien en el estómago rugía a mas no poder y se ponía en alerta al primer aroma a comida que recibiera. Obvio que las malas costumbres no se quitan de un día para otro y así, de un extremo a otro del pasillo del bus, le pregunto a la Ju "¿Qué cenaremos hoy?"

- ¿Pollo?- me responde alzando una ceja no del todo convencida.
- Pollo....cómo? ¿Con qué?
-Mmmm... ¿apanado con arroz?
- Suena bien...¿Tenemos todo o pasamos al supermercado?
- Super. Nos falta pan rallado.

En ese preciso instante recordé alguna vez, en algún programa de televisión, en el que preparaban pollo con hojuelas de cereales. Mi amiga imaginaria responsable, la Domi, que para ese entonces figuraba muerta tras Costos de la Industria Hotelera, me susurró que olvidara la idea de mi pollo y dejara que Ju llevara acabo su receta familiar de la cual había escuchado excelentes buenas reseñas pero que jamás había probado. ¡Había llegado el momento de probar el pollo apanado de Juuuuu! Sonaba a buen plan de acción hasta que mi amigo imaginario malvado le dio un codazo y la sacó del asiento argumentando que podría intentar lo de los cereales. Honestamente creo que el muy roedor quería ver un desastre de pollo en hojuelas y por eso insistió tanto en el tema y la verdad es que me convenció! Me bajé del bus directo al super pensando en probar la teoría de las hojuelas. Mientras Ju daba vueltas buscando pan rallado, me fui directo al área de cereales cabeceando en cuál usar porque mi primera opción era utilizar los Corn Flakes Kellogs. Domi en el acto lanzó una gran argumentación aludiendo a que las hojuelas eran delgadas y que quizás eso repercutiera directamente en la crujencia del pollo. Opté por llevar el cereal fitness porque sus hojuelas son mas gruesas e integrales.

 ¿Si me sentí hereje pensando en que lo sumergería en aceite? Si! pero era por el bien de la cena.

Nos devolvimos arrastrando las patitas con la noche pisándonos los talones y mi amigo imaginario autista, mi querido Vivo,  recogiendo hojitas cafés del piso. Los otros dos secuaces nos seguían con paso firme discutiendo qué se venía con el famoso pollo. En tanto descongelábamos los filetes de pechuga de pollo, yo preparé el arroz y Ju aplicadamente desocupó el área de cocina en plena sincronía. Sonó el microondas y había llegado el momento de poner manos a la obra! Yo no quería arruinar nuestra cena; Mi experimento podía fallar estrepitosamente y terminar en la basura así que le dejé la gran porción de pollo a ella que los prepararía con la receta familiar y yo separé unos pocos para el experimento. Lo primero que pensé fue en los sabores que quería incorporar. Desfiló el merkén para despertar las papilas gustativas (aunque mi alien estaba mas que despierto en el estómago...debería haber tragado un somnífero), la sal, la miel porque simplemente me gusta y de la mano debía ir la mostaza porque no hay dos mejores amigos que esos dos juntos!. Quería pimienta negra gruesa pero no encontré asi que lance al bowl donde ya llevaba todo lo anteriormente nombrado, un poco de orégano (las malas lenguas dicen que abre el apetito) y un huevo entero. Lo batí hasta que todo formó una mezcla homogénea. A este punto mi querido lector, si esperaba que esta receta fuera con gramos, siento decepcionarlos. Tenía tanta hambre que solo fui lanzando todo al bowl como me tincaba. 

Si tienen miedo a meter las patas ¿Qué importa? Queda mal y punto. Solo dejense llevar, nada de miedo y atrévanse a no seguir la pauta por una vez. Esto sería como sacarse el sostén en la revolución femenina pero en el ámbito de la gastronomía ¡Sin medidas!

Toca ahora lo más fácil.  
Primera etapa del experimento: Tomar cada porción de pollo y enharinarlo. ¿Por que lo enharinamos? para que fije mejor los pasos siguientes.
Segunda etapa del experimento: Pasar ese trozo de pollo blanquecino por la mezcla de huevo con todas esas especies que quieran añadirle. Si solo lo pasan por el huevo, la tercera etapa resbalará y dejará un desastre en sus sartenes! Creanme, todo quedará en todas partes del sartén menos donde debería estar ¡en el pollo!
Tercera etapa:  tras enharinar el pollo, pasarlo por el bowl con el huevo, es apanarlo en la mezcla de hojuelas integrales levemente molidas con las manos y un poco de pan rallado. ¿En qué proporción hice esta mezcla? Diría que 4 es a 1 (4 de hojuelas y una de pan rallado). Le volví a poner algo de sal a las hojuelas- ya que tenían notas levemente dulces- y dejé mi experimento unos 25 minutos en el freezer para que el frío fijara aun mas las hojuelas mientras Ju para ese entonces, apagaba el arroz y freía ya su receta de pollo familiar (Habemus pollo apanado gritaba mi alien enfurecido en mis tripas!!!)

En cuanto terminó Ju con el sartén, partí rezando. Mi amigo imaginario malvado se trepó al mesón sin quitar su mirada del sartén. Creo que ansiaba tanto el desastre que ni respiraba deseándome mal. Domi, en tanto, se sentó muy señorita sobre una silla tomando coca light a sorbitos analizando la teoría de Sheldon Cooper con las cuerdas que ni yo logro entender bien de qué trata. Vivo ni idea dónde andaba... él siempre está en su mundo, tanto que a veces se me olvida que anda por ahí. Ya perdí el punto! Sartén caliente, aceite de maravilla que tome temperatura y lancé la primera porción de pollo rezando que las hojuelas se mantuvieran pegadas. Fue grata sorpresa ver que seguían ahí. Mi idea era dar vuelta y vuelta a la porción de pollo en el sartén y terminar su cocción el el horno a unos 180 grados celcius  por unos 10 minutos ya que no era muy gruesos los filetes. Confieso también que el hambre pudo mas y los hice todos en el sartén. Funciona de las dos maneras y ahí es decisión de cada cual como proceder. A mi me gusta mas hacer un vuelta y vuelta en el sarten y terminarlo en el horno ya que de esta forma, el rebozado no absorbe tanto aceite y me engaño pensando que no es tan calórico. Sigue siendo calórico pero retiene menos aceite que solo preparándolo al sartén. Paciencia con mi redacción, van a ser la una de la mañana y estuve desde las 19:30 de la tarde escribiendo un trabajito de Perú. Dudas, consultas y bla bla me las hacen en comentarios y trataré de explicarme lo mejor posible. Lo prometo!

Bueno, ya en el sartén lo deje muy quieto y rezando hasta el momento de dar la vuelta a la porción a fin de evitar el desprendimiento de hojuelas. Lo saqué del sartén, dejé que eliminara el excedente de aceite en papel absorvente y obvio ¡Lo probé de inmediato! Nunca sabes cómo está hasta que lo pruebas!!!. Francamente el resultado me sorprendió! Crujiente por fuera, suave por dentro con la miel saltando con el merkén en mi lengua en pleno baile encandilante ¡Asombroso! Solo entonces puse las demás porciones de pollo en el sartén en diferentes tandas esperando al fin el "almuerzocena" como si fuese el mesías prometido.

Así que aquí les dejo las indicaciones. Jueguen, atrévanse a improvisar. No necesitan estudiar gastronomía para mezclar unos cuantos ingredientes y rezar como yo frente al sartén! Puede que este pollo no sea la comida gourmet esperada de una aspirante a cocinera pero fuera de la U y del trabajo, no le tengo que rendir cuentas a nadie and I feeeeeeeeeeeeeel GOOD (lease en tono de James Brown!)

Los quiero!