Hace unos meses atrás comencé a hacer una lista de las 100 cosas que quiero hacer antes de morir. Si... una lista nada menor!!! Al principio asaltaron las ideas y luego desde la número treinta empecé a quedar corta de ideas asi que ahora la tengo en mi velador por si en la noche se me van ocurriendo nuevas cosas. Entre las que tengo ya anotadas me daba vuelta plantar lavanda porque vi en un reportaje que a las abejas- que cada vez son menos- les gusta mucho. Y ahi partió basicamente todo!
Ya a pasado el tiempo y me sorprendo cada vez mas por andar tentada por traer nuevas plantitas a casa. No sé si será porque me gusta la buena mesa que decidí cultivar mis propias hierbas aromáticas. Teniendo la Comunidad Ecológica a pocos paso con precios increíblemente baratos, cada vez que tengo algunos billetitos locos dando vueltas en el auto paso a buscar nuevos integrantes de la familia. Sé que no cambiaré el mundo por plantar de vez en cuando algo pero me gustaría que cada día mas personas se sumaran a este movimiento verde. No solo es gratificante comer algo cultivado por uno mismo sino que, además, creo que es una buena forma de luchar contra tanto cemento. Creo que hemos olvidado esa parte de contribuir al planeta aun con pequeños aportes.
Actualmente tengo:
1- Arándanos
2- Golden Berry
3- Albahaca
4- Cilantro
5- Perejil
6- Tomate Cherry
7- Pimiento Verde
8-Aji Rocoto
9- Aji Verde
10- Un ají desconocido pero picante como el diablo!
11- Rabanitos
12- Ciboulette
13- Hinojo
14- Lavanda
15- Hierba Buena
16- Melisa
17- Una Parra (brotó sola!)
18- Hinojo
19-Tomillo
20- Apio
21- Orégano
22- Romero
23- Laurel
24- Unos brotes de maracuya que no se si sobrevivirán despues del verano.
25- Frutillas
26- Melon
Se ve mucho pero lo tengo casi todo en jardineras profundas. Creo que en espacios pequeños como balcones se pueden realizar y ahorrar espacio armándolas escalonadas.
Así que les dejo la invitación de que planten su huerta. Es maravilloso cocinar con ingredientes frescos que con tanto cariño se van cuidando día a día.
martes, 27 de enero de 2015
domingo, 25 de enero de 2015
Tercera práctica y "Eso que nadie quiere hablar".
La verdad quise
escribir desde el primer día de nueva práctica pero me contuve.
¿Por qué?
Para no pecar con la
primera impresión. Para dar unas cuantas vueltas a la quinta y décima
impresión. También para hacer balances y tal vez (y tras unas cuantas
piscolitas ¡Broma! Estoy con un buen café al lado) sacar un buen saldo al respecto. Prometí cuando partí este espacio, que contaría lo bueno y lo malo. Pues aquí voy!
Si soy honesta, les cuento que me duele hasta
el pelo. Camino y me duele la espalda, me siento y me duele la espalda, levanto
los brazos y taraaan! Otro tirón ya saben dónde. Y es que cuando postulé a esta
práctica sabía que era administrativa, sabía que seguramente tendría que
aprender a llevar la parte contable de una bodega que por cierto me
aterrorizaba pero no me imaginé que iba a tener que levantar tanto peso! Los días
se me van levantando cajas de leche, moviendo sandias, jugando con bidones de
agua mineral por solo nombrar algunos de los maravillosos elementos insufribles
que me aguardan impacientes durante el día junto a la otra santa practicante
sin la cual yo sola probablemente ya habría tirado la esponja. Si, eso es lo
malo que puedo decir de mi práctica.
Lo bueno y que realmente a sido fantástico es
que estoy aprendiendo a utilizar programas que en la vida me enseñaron en la
universidad para llevar inventarios, costos de platos y otros ítems importantes.
Como nunca los había empleado me a costado kilos comprender todo pero de a poco
creo que lo voy logrando; es como un pequeño paso para el hombre, un gran paso
para la humanidad cada día que me siento con cara dormida con la tercera y
hasta quinta taza de café pensando “Hoy si! Hoy lo haré mejor!”. Y a punta de
porrazos también estoy aprendiendo a usar excel así que, en cuanto a
aprendizaje, la balanza se inclina a favor. Mi jefe directo de este momento me
tiene mas paciencia de lo que debería y sigue respondiendo mis preguntas de
estos programas que para mi a veces resultan un buen misterio. Eso es lo bueno
¡Estoy aprendiendo algo absolutamente nuevo!
Yo…creo que necesito
un buen traumatólogo.
Y vacaciones en algún lugar
con palmeras y mucho sol.
Hay días que llego a
casa tan coja que solo atino a sentarme y mirar al infinito preguntándome en
qué diablos me he metido. Después pienso que es solo hasta marzo y en lo que
estoy aprendiendo y se me pasan los monos. Luego, recuerdo la burla de “sueldo”
que me pagan y me vuelve a dar una rabia endemoniada. Luego recuerdo que es
hasta el 5 de marzo y se me pasa.
Así me la llevo: con todos mis amigos imaginarios queriendo arrancar lejos, pensando qué ha sucedido con los hombres caballeros que ninguno de los de la cocina donde trabajo son capaces de decir alguna vez “¿te ayudo?” –puede ser que el ayudar desangre instantáneamente a una persona y yo no me he enterado- De hecho un día hice el experimento de arrastrar una caja de leche de un extremo a otro del lugar pasando entre ellos para ver si alguno atinaba y nada. ¡Ni se inmutaron!
Mi calendario jaja!
Así me la llevo: con todos mis amigos imaginarios queriendo arrancar lejos, pensando qué ha sucedido con los hombres caballeros que ninguno de los de la cocina donde trabajo son capaces de decir alguna vez “¿te ayudo?” –puede ser que el ayudar desangre instantáneamente a una persona y yo no me he enterado- De hecho un día hice el experimento de arrastrar una caja de leche de un extremo a otro del lugar pasando entre ellos para ver si alguno atinaba y nada. ¡Ni se inmutaron!
Así que cuando es un
mal día viene Mister Paracetamol.
Cuando estoy tiesa:
Tramadol.
Cuando me voy haciendo
pucheros a eso de las 16:30 es cuando
mis amigos comienzan a recibir llamadas mias solo para escuchar una voz amiga
que me haga pensar que tanto dolor valdrá la pena para egresar este próximo mes de julio. Si no
me contesta uno, sigo con el otro solo para que me hablen de cómo van sus
vacaciones y así se me olvida mi enredo de emociones contradictorias. (Así que
si me quieren llamas a las 16:30 es la hora perfecta!!!) De verdad me gusta
aprender pero el dolor de espalda me tiene mal. Y pienso que, por último, tener
un sueldo digno como practicante no es pedir demasiado.
¿Cierto?
Cuando ustedes van a
comer a un restaurant o se hospedan en un hotel no tienen idea a cuánta gente están empleando “casi gratis”
como practicantes, que cumplen el mismo horario de un trabajador normal
sufriendo las mil y unas porque, créanme, los ponen a hacer las cosas que nadie mas
quiere hacer la mayor parte del tiempo. Claro, porque cuando vas a comer afuera
te fijas en la tendencia, qué tipo de comida ofrecen en el restaurant de
renombre, en las críticas que puedan haber en diferentes plataformas pero no
tienes idea qué sucede puertas adentro. Y la verdad es que la mayoría de los
restaurantes contratan muchos practicantes al año que trabajan como un trabajador
mas por un costo inferior por lo cual es
un negocio redondo ¿o no? Todo consiste
en rebajar costos.
¿Por qué creen que las
empresas contratan tantos practicantes en verano?
Porque los
trabajadores fijos que poseen tienen que salir de vacaciones. Y ¿Adivinen? Esos
platos no se preparan solos.
¡Bienvenidos practicantes!
Si…ya me está dando
rabia de nuevo. Y es que nadie le cuenta al cliente cuantos practicantes tienen
en la cocina trabajando por tres pesos. Me pregunto también si al cliente le interesaría
saber eso… si le interesaría saber qué sucede puertas adentro de los lugares
que tanto disfrutan y si esa información seria decisiva al momento de escoger
dónde ir a cenar esta noche. Si tal vez, ellos generaran finalmente un cambio
de mentalidad en esta explotación retorcida al premiar al establecimiento que
intenta hacer las cosas mejor que el del al lado.
Recuerdo que en España
me contaron que El Bulli recibía practicantes de todas partes del mundo y no
les pagaban nada, solo les daban si mal no recuerdo el alojamiento. ¿Soy yo la
mal enfocada hoy algo malo en esta ecuación? Dos personas que hacen el mismo
trabajo y esta bien, una de ellas que no tiene aun el título ni la experiencia
de la otra, pero merece no tener sueldo pese a que trabaja sus 8 horas cada día?
Me encantaría ser solo
yo la de la mala suerte pero si hablo con mis pares estamos todos, en mayor o
menor medida, en la misma. Malos sueldos de práctica -si es que a la miserable
suma se le puede llamar sueldo- labores a realizar que nadie más quiere hacer y
algunos de mis amigos soportando tonitos
y tratos que dejan bastante que desear con jefes locos y explotadores. Gracias
al de Arriba a mi solo me duele infinitamente la espalda y tengo un mal sueldo.
Lo demás, va bien. Aprendo harto cada día.
Entonces intento de
nuevo enfocarme cada noche en lo que estoy aprendiendo, en estos programitas
computacionales que me sacan canas verdes antes de dormir. Cierro los ojos
pensando que va a llegar el día en que venza y haga todo perfecto durante el
día. Trato de conciliar el sueño eliminando las almohadas de mi cama porque el
dolor me carcome. Veo la alarma y para ese entonces ya faltan 5 horas para
estar de pie y nuevamente hago pucheros prometiéndome que si alguna vez tengo
mi lugar en este mundo, no cometeré esta misma injusticia con mis practicantes.
Siento que he saltado
de idea en idea pero espero no haber estado tan enredada al escribir. Ya se me
acabó el café así que acabó la terapia.
Solo por curiosidad,
la próxima vez que vayan a un restaurant o a un hotel pregunten cuántos
practicantes tienen. Duden si les dicen que ninguno. Osen a preguntar el sueldo
que les pagan. Tal vez esto, como tanto otros temas, sea un asunto de cambio de
mentalidad colectiva. Premiar al que se porta bien, castigar por medio de las
ventas, al que lo hace mal.
Ya, voy a hacer algo
por mi vida.
Tal vez otro cafecín y
contemplar el anochecer J
Besos, los quiero!
lunes, 22 de diciembre de 2014
De año nuevo, jeroglíficos, agujas, trabajos y "¡Aprende a decir que no!"
La verdad es que
estaba dispuesta a ver las noticias mañaneras con mi plato de piña y mi
delicioso café cuando mi sexto sentido comenzó a sonar. Fue como en las
caricaturas; me acerqué despacio al ventanal entre cerrando los ojos y los vi!
Sacando mi basura por todo el ante jardín!!! No los puedo culpar, son perros y
supongo que está en su naturaleza buscar algún tesoro en mi basurero como las
mujeres solemos buscar en un canasto que dice “ofertas”. Igual los odie un
poquito mientras mi humor negro jugaba a pensar “¿Y qué era esto antes de
llegar aquí?” cuando recogía los daños. Reparto de basura en un buen diámetro.
Ellos, porque eran tres, me miraban atentos desde la otra vereda esperando que
yo acabara sin sacar sus ojos de mi pala y escoba (sospecho que para volver
a buscar tesoros en el tacho de basura de nuevo).
Entré a buscar si me
quedaba algo de comida de perro en casa y nada. Les dejé un poco de arroz en un
platito pero sospecho que estos perritos no olvidarán fácilmente mi basura.
Resignada volví a mi café frío, a mis trozos de piña y a las teclas porque la
idea inicial de esta mañana era hacer el recuento del año. He visto videos de
recuento por fb, por instagram pero a mí me gusta juntar letras… Es extraño que
hace un año estaba casi lista para partir a España, el año nuevo lo pasé con un
grupo increíble de personitas en Figueres con parka, muerta de frío. Recuerdo
en algún momento haber mirado el cielo y haber dicho “Woooow! Estoy a no sé
cuántos kilómetros de distancia, totalmente sola y no estoy aterrada en pánico”
Viajé, me
perdí, volví y fue toda una experiencia!
Después de todo el aprendizaje enriquecedor de la práctica, lo que recorrimos con Aly fue aun más
maravilloso!
Partí el semestre atrasada un mes. No entendía
absolutamente nada en clases. Me costó repuntar, lograr entender los
jeroglíficos de las pizarras. Se pudo. Logré un buen promedio final pero me
sentía desgastada ¿Saben? Cansada. Lo sé porque lograba dormir siestas mayores
de veinte minutos.
El que diga que
gastronomía es solo cortar, saltear y servir está muy equivocado.
Mi segundo semestre
partió del terrock. Fue de cortes abruptos, de despedidas horrorosas y también
de reencuentros. Obtuve respuestas que no tenía hasta entonces producto del
alcohol y de estos aparatitos que permiten comunicarte a cualquier hora
perdiendo automáticamente la dignidad jaja! Dejar ir no es lo mío pero ya que estaba
en esas, con el dolor punzante, borré a otros tantos de mi vida que daban
señales de vida de manera intermitente y me hice la clásica e ilusa promesa de “no
más”. Me concentré en lo que mejor se
hacer, leer, leer, estudiar, estudiar. Supongo que esas respuestas que obtuve a
las dos am. sirvieron de alguna manera para coser a este tonto corazón y seguir
tranquila. Logré entender.
Así pues, corazón en stand by, solo quedaba
solucionar el ítem Cómo-pasar-el-segundo-semestre-y-no-morir-en-el-intento. Creo
que hablo por muchos cuando digo que los trabajos casi nos comieron vivos! Que
horrible tantos trabajos extensos de horas y días de nunca acabar que me iban
sacando capas de piel dejando el resto al rojo vivo.
Aunque escribo de todo,
me autocensuro en algunos puntos. Solo diré que un profesor muy serio me miró
fijamente y me dijo “¡Aprende a decir que no!”.
Y lo empecé a hacer.
(Y quedó la grande)
Hasta ahora, mirando
mi segundo cafecito con el sol a raudales, me pregunto si a veces es mejor
incluir al que no trabaja y fingir que lo hizo con tal de no tener problemas.
Fingir que llegó a tiempo, fingir que nunca abandonó en una salida a terreno,
fingir que investigó, fingir que tuvo interés y disposición, fingir… simplemente
fingir.
Se supone que cuando
te alejas de la niñez deberías tener más certezas. A mí me ha sucedido al
contrario: ahora soy menos categórica. Dudo más. Y me pregunto más.
Sería grandioso para
el ser humano volver el tiempo atrás pero nos volvería extremadamente inseguros
de las decisiones que tomamos, ¿no? Tal vez hasta haría que pensáramos menos en
lo que hacemos pues podríamos retroceder el tiempo y ya está.
No sé... Pensamientos oscilantes... Uuuuuh! Gané una nueva buena amiga. Si lees esto, gracias Tami por todas las risotadas!!! Fuiste un gran descubrimiento este 2014.
Este año ha sido de
locos. No importa la edad, siempre se sigue aprendiendo. Cuando crees que sabes
algo, alguien logra demostrarte que te faltan libros y mundo por recorrer. Sin
embargo, hay algo que tengo muy claro: No sé que me depara el destino; no sé
dónde rayos estaré el próximo año o si lograré cumplir lo que tengo en mente
pero si de algo estoy muy segura es que
el cierre del 2015 será un recuento de año aun más espectacular que el 2014!!!
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sábado, 29 de noviembre de 2014
Receta de quinoa con leche dulce!!!
Hay formas y formas de
partir la mañana de un sábado. En mi caso, usualmente parten a eso de las 06:30
am o antes con el inicio del amanecer y esos pajaritos –odiosos pajaritos-
cantando a todo volumen. ¿Cuál era la glándula sensible a la luz solar? ¿La Pineal?
No sé como recuerdo tantas cosas locas pero sé que había una glándula en
nuestro cuerpo que era la que, en gran parte, regulaba los ciclos de vigilia-sueño
de acuerdo a la luz solar. Mi glándula es extremadamente fotosensible. Se
activa al primer rayito de sol.
Así que, antes de las
9 am. yo ya había limpiado la cocina, le
había llevado desayuno al Gato a la cama, había limpiado parte del
living-comedor y de pronto me acordé que no había tomado desayuno y que debía
una receta.
Desde el martes pasado
partimos en taller con un ciclo de comida chilena y uno de los grandes
descubrimientos de la semana fue este sencillo postre de quinoa con leche y
frutas. Al empezar a prepararlo, siguiendo las instrucciones de una compañera a cargo,
me lo imaginé inmediatamente como desayuno: un buen desayuno lleno de vitaminas
y calcio que podría reportar un buen volumen de energía para arrancar la mañana
(y claro! Con un café, obvio!).
Básicamente mi
compañera me pidió que lavara muy bien la quinoa y la cocinara con agua. Para
los que nunca han cocinado quinoa, hay dos cosas que deben saber: La primera es
que la quinoa tiene un compuesto llamado saponina que se logra eliminar de ésta
lavándola, con ayuda de un colador, con abundante agua fría. ¿Cómo? Así tal
cual, ponen la quinoa cruda en un colador y lo dejan bajo el agua fría moviéndola
bastante hasta que el agua bajo ésta sale clara. Cuando lo hacen, distinguirán que
pareciera tener jabón pero esa es una característica de la saponina al entrar
en contacto con el agua. Si no la lavan bien lo sabrán de inmediato al probarla cuando este cocida ¡Estará amarga! así que la lavan a conciencia moviéndola bien en el colador. Y dos, ¡Es muy parecida al arroz! Esto por cuanto, por
una taza de quinoa se requiere dos tazas de agua hirviendo en su cocción. Entonces, en una olla, depositas la quinoa
lavada, le agregas el doble de agua –dependiendo de la medida que ocupes- y ya
esta! (Este procedimiento lo hago para quinoa dulce, en salada para el que
quiera le daré alguna receta y otro procedimiento)
Entonces, mientras se
cocinaba la quinoa en la olla (tarda 20 minutos aproximadamente, al igual que
el arroz), piqué piñas, mango, plátanos y tunas en brunoise –pequeños cuadraditos-
ya que este postre es representativo de la zona norte de nuestro país y había que ocupar las frutas de la zona. Doris,
mi amiga imaginaria aplicada, dijo con tono petulante que el plátano no era de
cultivo chileno pero que más da, es lo que llegó en la canasta. Le saqué la
lengua y seguí picando. Ofendida ella me graznó que seguramente la piña con su
acidez haría corto circuito con la leche evaporada que le incorporaría más
adelante. Me acerqué a mi compañera a cargo y le manifesté mi temor pero ella
dijo que todo saldría bien. La primera pista del inminente error debería haber
sido la sonrisa de lado a lado de mi querido amigo imaginario malvado que me
observó fijamente en tanto jugaba a
disminuir la temperatura del horno para que todas las preparaciones tardaran
mas de lo debido. (Creo que le complace ver adrenalina en los pobres
cocineritos corriendo por el taller al ver que nada esta cocido aun)
Para cuando terminé de cortar la fruta, la
quinoa ya estaba lista. La coloqué en una budinera repartiendola para
que se enfriara mas rápido. En tanto eso sucedía, mezclé lo que mi compañera me
dijo para finalizar la preparación: Leche evaporada y azúcar ¿Cuánto? Pues para
que se hagan una idea hasta este momento llevamos: una taza de quinoa cruda,
dos tazas de agua hirviendo, unas 5
tunas, un mango, una taza de piña y unos dos plátanos. Cuando la quinoa se
enfría, se mezcla con la fruta picada, se le incorpora un tarro de leche
evaporada y azúcar a gusto… dado que las frutas empleadas en esta ocasión eran
bastante dulces no le incorporé tanto ¿Habrán sido unas 5 cucharadas? Queda muy
cremoso y fresco al paladar peeeero sucedió lo que Doris advirtió: Al momento
de que el curso degustó la piña dejaba un pequeño amargor en la boca. Era muy sutil pero lo identifiqué inmediatamente. Al cabo
de una hora el amargor ya era imposible! Tuve que eliminar la preparación.
Si, ya sé que les
conté mas la historia que la preparación pero aquí va el resumen:
-
1 taza de
quinoa.
-
2 tazas de
agua hirviendo.
-
Frutas a
elección.
-
1 tarro de
leche evaporada.
-
Azúcar a
gusto.
Como algunos saben,
ando en plan de régimen y nula-nivel-crítico de vitamina D y este postrecillo
tenía pinta de mi futuro desayuno: Es una buena fuente de energía, tanto la leche como la quinoa tienen buenísimos niveles de calcio y, con un poco de suerte, no termino con raquitismo a corto plazo jeje! Así que, como no quedé nada contenta con el
efecto de la piña y quería ver si conseguía una versión light, hace unos días
en la noche me motivé a dejar preparada mi quinoa para que estuviera lista para
comer en la mañana. Obviamente, tenía que variar la preparación porque ya saben
lo que dicen por ahí… ¿no? “echando a perder se aprende” y “el que no se
arriesga no cruza el río”. Así que nuevamente me lancé en picada!
Vamos con mis ingredientes
y cómo la preparé:
-
1 taza de
quinoa.
- 2 tazas
de agua hirviendo. /Si la quieren un poco mas seca, incorporen 1 3/4 tazas de agua hirviendo.
-
Un vaso de
unos 200 cc de leche blanca descremada.
-
Zeste de
naranjas.
-
1 vaina de
vainilla.
-
Endulzante.
-
Frutas (plátano,
moras, frutillas, arándanos...)
-
3
cucharadas de yogurt natural sin azúcar.
-
Canela para
decorar.
Paso I: Lavé la quinoa
con abundante agua y la coloqué en la olla junto con el agua hirviendo y la
leche, el zeste de naranjas y la vaina de vainilla. (Si el arroz con leche
parte también con leche en la olla, se debería poder hacer lo mismo ¿No?)
Cocinar por 20 minutos. Retirar y depositar todo en una fuente, endulzar a gusto
con el endulzante –el que emplee es líquido ya que es más fácil de disolver- y
llevar al cabo de un rato al refrigerador hasta la mañana siguiente (o hasta
que enfríe mis pequeños impacientes jajaja!)
Paso II: A la mañana
siguiente y, con mucho cuidado de cortarse un dedo por el sueño, cortar el
plátano, las frutillas, incorporar las moras y los arándanos y llevar al pocillo
elegido para desayunar. Incorporar a la fruta unas cuatro cucharadas que quinoa
o las que desees para desayunar, rectificar dulzor (al golosin que le guste más
dulce puede incorporar mas endulzante) y finalmente, para aportar mayor
cremosidad que, por ocupar leche descremada, no obtuve tanto como si sucedió
con la leche evaporada, incorporé 3 cucharadas de yogurt natural al cual
también le incorporé unas gotitas de endulzante y decoré con canela.
¡Desayuno listo y solo
me tomó 5 minutos en la mañana porque piqué la fruta! Ni rastro de amargor con
las frutas que elegí asi que misión cumplida en todo sentido. Y, como me quedó
quinoa, hoy hice una nueva variante incorporando a la quinoa, un plátano,
yogurt natural y coco tostado ¡Una delicia!
Espero que se atrevan
e intenten este postre energético, ya sea en su variante calórica o light
¡Seguro que les encanta!
jueves, 20 de noviembre de 2014
Y si resulta fantástico?!!!
Dicen que el hombre es
un animal de hábitos. (Buenos o malos hábitos pero hábitos al fin y al cabo). La
RAE define hábito como “Modo
especial de proceder o conducirse adquirido por repetición de actos iguales o
semejantes, u originado por tendencias instintivas”. Como animalitos que
somos – si, no lo nieguen!- repetimos ciertas conductas en nuestro día a día.
Si me observo con buena lupa, en cuanto me despierto, me voy a la ducha. Aprendí
desde pequeñita dos cosas de mí: una, no servía de nada que volviese a intentar
dormir porque no funcionará y dos, que ese intentar dormir cinco minutitos más,
solo me causa estrés por no poder lograrlo. Tengo el hábito de llevar un café mañanero en un mug en el auto y bebo otro en cuanto llego a la universidad. Tengo tantos hábitos que hasta me
he sorprendido descubriendo que, usualmente, manejo por las mismas pistas de las
calles entre casa y la universidad (esto también es gracias a algunos “eventos”
en el pavimento, por no decir cráteres).
Algunos prenden la tv por la mañana antes de salir al
trabajo, otros no pueden salir sin antes haber engullido una tostada con
mantequilla. Quizás nuestros hábitos son la forma de dar orden al caos.
¿Y dónde está la parte de cocina en esto? Pues ayer,
producto de una conversación sobre sabores de helados, me quedé pensando en mis
hábitos de consumo. Si señoras y señores, todos los tenemos. Y es que cuando
voy a una heladería siempre pido un sabor que ya conozco y uno que no haya
probado. Me gusta esa pequeña oportunidad de encontrar un nuevo sabor en la
cucharita que me sorprenda, que me haga sonreír. Mi interlocutor manifestó que
siempre pedía el mismo sabor de helado desde que tenía uso de razón y fue
entonces cuando me quedé pensando si mi conducta era normal o no. ¡Porque
repito esto mismo siempre en todo tipo de comidas!; si ya sé que me gustó el
tacu tacu de camarones en mi adorado restaurant peruano, pido algo diferente la
siguiente vez para ir investigando la carta. En sushi es igual; pido uno que me
encante y otro nuevo solo para probar suerte y ver si me sorprendo.
Si no me gusta ya sé que nunca mas lo pediré pero... y si resulta fantástico?!!!
Hace mucho tiempo atrás leí un estudio que decía que
era muy difícil introducir nuevas marcas en el mercado chileno de la comida.
Esto por cuanto los chilenos somos muy fieles a nuestros hábitos de consumo. No
cambiaríamos la eterna coca-cola por una nueva bebida que por muy buena pinta
que tuviera si se veía demasiado nueva en el escaparate. No, lo conocido es
bueno así que zas! Coca-cola al carro. ¿Por qué ya no están bebidas como la
cherry-coke? ¿La guaraná antártica?... demasiado nuevas? ¿Y qué me dicen de la
mirinda o la otra de 7-up? Porque solo las encuentro en un cine. (Demasiado sospechosas
para cambiarlas por la bebida de los osos polares???)
Así que les dejo la pregunta del millón: En una
heladería ¿Piden siempre conocidos o nuevos sabores?
Solo para saber, por
simple curiosidad.
Los quiero!
domingo, 16 de noviembre de 2014
Como nos gusta pecar y cuando lo hacemos, lo hacemos muy bien... Receta Leche Asada!
Recuerdo que la
primera vez que la preparé tenía unos doce, trece años. Como soy de familia
grande pensé “con un litro no es suficiente” y preparé dos litros. El resultado
de mi cálculo fue ocupar casi una bandeja de 20 huevos de una patada y un reto
enorme de parte de mi padre de índole “¿en qué estabas pensando al hacer un
postre tan calórico?!!!”. Obvio, cuando gritó se puso colorado como una granada y yo solo pensé que quería intentarlo.
Pese al reto estaba
hiper feliz cuando saqué la fuente del horno! Ahí estaba con una costra dorada maravillosa y podía ver como subían las burbujitas del
caramelo que había depositado en el fondo antes de vaciar la mezcla en la fuente por los costados muy calientes. Amazing!!! Honestamente, cuando la tuve en mis manos ya preparada, me olvidé de los millones de huevos y el azúcar que había empleado.
Había hecho mi primera leche asada.
Hoy mi jardinero llegó
a las 7:30 am. Lo quise matar mientras, resignada, me dirigí a la cocina en
busca de café. ¿A qué ser humano en sus
cabales se le puede ocurrir llegar a esa hora a cortar el pasto?. Me arrastré
de vuelta a mi cama lanzando maldiciones. Al rato tuve que salir a buscar a mi
nana bella que solo me ayuda el sábado con esto del aseo profundo que-no-me-gusta-tanto
y nos entretuvimos en el super llenando un carrito mientras esquivábamos
tobillos ajenos pensando en qué cosas ricas debía preparar para el cumple de mi
mamá.
En cuanto puse un
miserable dedo en casa, mi papá me informa que venía una tía y su hijo a
almorzar. Creo que fue el equivalente a un vaso de agua con antiácido mi nivel
de furia!
- “¿Por qué
no me llamaste?, estaba en el super! Podría haber traído algo más!!!”
- Ah no sé,
no se me ocurrió.
Me fui a la cocina pensando que el día que conozca
un hombre detallista me arrancaré los dientes con una cuchara para que duela lo
suficiente y me entretenga un buen rato. La pregunta del millón: ¿Qué hacer con
este famoso almuerzo?!. Porque claro, él no se estresaba porque me dejaba a cargo. Y yo no sabía si dejaba bien puesto los tenedores familiares con mis provisiones.
Partir por el postre
siempre es una sabia decisión. Tenía frutas, chocolate, huevos, leche y mucha
harina. Pensé en realizar un postre con piña caramelizada y una mousse de
frambuesas pero de pronto me vi mas complicada con los tiempos de lo que
debería. En teoría, tenía dos horas para un almuerzo de seis y yo seguía
pensando en boludeces al cuadrado.
Así que opté por lo
sano. Por ganar tiempo y lo que se me ocurrió fue mi postre de los 12 años: La
leche asada. El que diga que es un postre bajo en calorías es re tonto! Es un
postre en base a leche con una alta cuota de huevos y caramelo. Pero como nos
gusta pecar y cuando lo hacemos, lo hacemos muy bien, aquí les dejo la simple
receta para que se vayan al infierno conmigo!
¿Qué vamos a
necesitar?
Pues mis medidas
fueron para 7 porciones generosas. (Mi familia no come poquito). Desde ya
advierto que están en consideración el cómo lo hice yo y como me lo enseñaron.
- 1 litro
200 de leche blanca (yo ocupé descremada y funciona igual pero con leche entera
ahí si que va de pelos!)
- Una vaina
de vainilla. Esencia de vainilla tb funciona .
-
8 huevos.
(En teoría y según me enseñaron, por cada 200 cc de leche van dos huevos… o sea
que también esta receta podría haber llevado doce huevos para la cantidad de
leche que utilicé…! Con ocho huevos me funcionó perfect y mis comensales siguen
vivos jiji!)
-
Azúcar:
Aquí nos complicamos la existencia porque por cada 200 cc de leche deberían ir
aproximadamente unos 45 gr de azúcar. Pero como hoy andaba rebelde. Lo hice “al
ojo”. Para que no se estresen, en el paso 2 que está más abajo, incorporen
azúcar hasta que les guste. Es tu leche asada, si te gusta dulce pues la
endulzas mas y si no, menos y ya está.
-
Azúcar
para caramelo. La receta básica que me enseñaron en gastronomía son 120 gr de
azúcar cada 50 cc de agua pero ya adivinarán que también lo hice sin pesar y
solo vertí azúcar y agua en un sartén y al fuego hasta que tomó color.
¿Cómo
se prepara?
Paso
1: El primer paso es siempre prender el
horno. Esta vez lo queremos a 160°c. Luego nos vamos de lleno a preparar el
caramelo como lo indiqué en el párrafo
anterior y, cuando está listo, verter éste con mucho cuidado en la fuente o
budinera que deseen ocupar (Cuidado extremo con el caramelo que son las peores
quemaduras de la vida!)
Paso
2: mezclar en una olla la mitad de la leche con el azúcar a gusto -o siguiendo
la proporción clásica de gramaje de azúcar indicada más arriba- mas la vaina de
vainilla o esencia. A mí me gusta más la
vaina aunque es muchísimo más cara pero su aroma y sabor es delicioso. Retirar
del fuego cuando los cristales de azúcar están disueltos (¿Cómo sabes eso?
Simple, al probar con una cucharita, no los notarás en el paladar)
Paso
tres: ¿Se acuerdan que solo llevamos la mitad de la leche a la olla? Pues con
la otra mitad y con ayuda de un batidor, mezclaremos los huevos con el resto de
leche y lo pasaremos todo por un colador para retirar la chalaza del huevo. Una
vez que esté tibia nuestra otra mitad de mezcla del paso dos, uniremos ambas
porciones y retiraremos la vaina de vainilla. (La leche de la olla debe estar
tibia: No queremos huevos revueltos en leche con azúcar!)
Paso
4: Llevar toda la mezcla a la budinera, verter, y llevar al horno. Sacar un
buen libro y esperar entre 45 minutos a una hora y cuarto dependiendo del horno
y ya tendrán su leche asada!!! (¿Cómo saber cuando está lista? Pues para mi la forma más fácil es mover suavemente la fuente; si no se mueve mucho ya está lista. Y para re asegurarme de mi decisión, levanto un poco la costra con ayuda de una cuchara pequeña y saco un poco con mucho cuidado)
¿Difícil?
Para nada! La harán muy rápido! Si no tienen pesa y no tienen como ver el
gramaje de la azúcar, recuerden que la proporción clásica es por 200cc de
leche, dos huevos. El azúcar va por gusto del cocinero. Si recomiendo no ser
muy desmedidos con el azúcar de la mezcla ya que deben tener en consideración
que lleva caramelo y que éste también endulzará el postre.
Ojala
se animen y la preparen! Si lo hacen, etiquétenme! Para ver sus creaciones.
Los
quiero!!!
Aquí
les dejo una foto del postre de hace un buen tiempo. Al de hoy no conseguí
tomar foto. Comimos muy rápido jeje!
martes, 11 de noviembre de 2014
Brillando en la oscuridad.
Domingo:
Fue una de esas mañanas es que entrar a un baño luminoso me hizo retorcer todos mis pecados de los últimos meses. No sabía si necesitaba un gatorade o mas horas de sueño.... ¿O un desayuno de campeones? Agua por montones!!!
Fue una de esas mañanas es que entrar a un baño luminoso me hizo retorcer todos mis pecados de los últimos meses. No sabía si necesitaba un gatorade o mas horas de sueño.... ¿O un desayuno de campeones? Agua por montones!!!
Veinte minutos mas tarde manejaba pensando que si o si debía partir a la Filsa; aun en coma, aun cuando la luz taladrara mis ojos debía ir en busca de mi costosa obsesión:
Libros de cocina!
Hay cosas que aun no sé hacer. Una de ellas es saber cómo llegar en auto a la Estación Mapocho así que me fui con muchos amigos en el metro igual de acalorados que yo. Puedo mentir y decir que fue un viaje placentero.
Puedo mentir aun más y decir que me fui sentada todo el trayecto.
Puedo mentir aun más y decir que me fui sentada todo el trayecto.
Llegué allá a la hora de almuerzo pensando que todos se marcharían en busca de un plato contundente pero, obviamente, no podría haber estado mas equivocada. El primer golpe bajo fue la fila para la entrada! Estoy casi 100% segura que me dormí de pie por unos cuantos minutos entre el calor y la falta de oxígeno.
¿Se han detenido a ver las reacciones de un niño en navidad? Así lucía yo cuando logré ingresar. Tracé rápidamente un plan de recorrido con la misión de buscar buenos libros. Y es que con el tiempo vas entendiendo que encontrar un buen libro de gastronomía cuesta mas que dar de lleno con un vivaracho disfrazado de zombie camino a una marcha. Al principio me dejaba encandilar por los colores... las fotos... algunos montajes que me parecían absolutamente modernos a kilómetros interestelares de mis pobres conocimientos gastronómicos. Y mientras escribo a la 1 am. los observo a mis tres libritos de esa índole en una de mis repisas y reconozco que les tengo un cariño enorme aunque en contenido sean mas bien pobres que buenos. Huelen a esperanza, me retrortaen a una época de ingenuidad casi total.
Con el pasar de los semestres de estudio fui aprendiendo que menos fotos y mas contenidos era mas que bienvenido. Que inevitablemente en cocina se cae a la química y que, de ahí a las tazas de café para tratar de entender un proceso, hay solo un paso: Hacia la cafetera. Las fotos, las locas ideas inspiradoras las obtengo de una fusión alocada entre Pinterest e Instagram y una gran cuota de mi cabezota de estambres. Lo que quiero ahora es responder toneladas de "Por qué". Por qué pasan algunas cosas.
Es una glotonería de conocimientos.
Lunes:
Pretendía escribir pero me torturé todo un día con un endemoniado trabajo de Evaluación de Proyectos. De hecho pretendía seguir mi relato de la feria del libro pero creo que iré por una ensalada y a dormir.
¡Ah! Fui a ver a mi matasanos y tengo una lista mas larga de exámenes que los chicos malos del Viejo Pascuero para realizar el jueves. No me hablen ese día; en ayuno desde las 8 am y mi examen es a las 16:00... obvio que morderé.
Notificados!
Martes:
¡Creo que embrujaron mi cama! No recuerdo cuando me quedé dormida y desperté con el pote plástico de mi ensalada de la cena del día anterior en mi almohada a las 6 am.
¿Saben lo que es que un trabajo no acabe nunca? Solucionábamos un problema y emergían 3 más. Dos expresos dobles y una energética gigante y seguía mirando la pantalla con ojos como platos. A medio día ya figuraba despeinada y eso que de verdad intenté domar mis rizos en la mañana. Y es que me tomé la cabeza mas de la cuenta a dos manos. Del maquillaje ni hablar. Mañana presentamos el proyecto de una empresa creada con paneles fotovoltaicos y no sé si mi profesor se va a reír de nosotras, si le irá a gustar, si le saltará el ojo y nos zumbará a preguntas para demostrar nuestras falencias. Llegué a casa arrastrando la cartera. ¿Relato de feria del libro? Blah! Solo para zanjar ese tema diré que de los 4 libros que compré ese día dos están relacionados con gastronomía que pretendo devorar cuando... pues, cuando pueda dedicarme a estar en el pasto sin hacer nada.
Las horas pasaban y lo único que cambiaba era las almitas que pululaban en nuestra mesa como lindas lunas en torno a un planeta. Porque desde las 9 am hasta cerca de las nueve de la noche yo seguía ahí. Estoy convencida que, con dos horas mas al día, pasaré a ser parte del inmobiliario de la U.
Tal vez así me subvencionen las energéticas jiji!
¡Encuentro tan entretenido hacer un proyecto, crear una empresa! Pero rayos que me saca canas verdes la parte numérica. Encuentro muy interesante tener una idea y hacerla real; cranear de a dónde sacar los fondos, tener una idea loca e intentar por mil caminos llegar a puerto. Entonces los detalles van armando el todo y luego se transforma en una carrera con obstáculos en un tiempo determinado.
Solo queda seguir corriendo y que el profe no se ria ni diga lo peor que nos podría decir "Me han decepcionado"
No ahondaré en esa posibilidad. Pensamientos positivos!
Creo que ando sobre revolucionada entre este trabajo y los otros dos que aun me quedan para la semana, la búsqueda de tercera práctica, el pasado de telas de araña, pedidos varios, planes de escapar de Santiago, casitas de navidad e hilos rojos que me quedo mirando al mas allá viendo que todo se va desenredando lentamente. Y yo lo quiero todo ahora pero las cosas bien hechas toman su tiempo.
Tiempo.
Siempre pensamos que tenemos mucho tiempo por delante. Nunca tenemos tiempo ahora.
Supongo que necesito abrazar un árbol... dejar de pensar en variantes, en múltiples posibilidades, en platos de la Isla de Pascua mezclados con retazos de sueños.
Si no estuviera tan cansada me pondría a derretir chocolate a baño maría solo por el aroma. He escrito tantas cosas que se me arrancan de este tonto músculo propulsor de sangre con ese aroma...
Esta semana la banda sonora a sido Staind, debe ser por eso que ando media oscilante como un vil péndulo.
'Cause it's always raining in my head
Forget all the things I should have said
Con el pasar de los semestres de estudio fui aprendiendo que menos fotos y mas contenidos era mas que bienvenido. Que inevitablemente en cocina se cae a la química y que, de ahí a las tazas de café para tratar de entender un proceso, hay solo un paso: Hacia la cafetera. Las fotos, las locas ideas inspiradoras las obtengo de una fusión alocada entre Pinterest e Instagram y una gran cuota de mi cabezota de estambres. Lo que quiero ahora es responder toneladas de "Por qué". Por qué pasan algunas cosas.
Es una glotonería de conocimientos.
Lunes:
Pretendía escribir pero me torturé todo un día con un endemoniado trabajo de Evaluación de Proyectos. De hecho pretendía seguir mi relato de la feria del libro pero creo que iré por una ensalada y a dormir.
¡Ah! Fui a ver a mi matasanos y tengo una lista mas larga de exámenes que los chicos malos del Viejo Pascuero para realizar el jueves. No me hablen ese día; en ayuno desde las 8 am y mi examen es a las 16:00... obvio que morderé.
Notificados!
Martes:
¡Creo que embrujaron mi cama! No recuerdo cuando me quedé dormida y desperté con el pote plástico de mi ensalada de la cena del día anterior en mi almohada a las 6 am.
¿Saben lo que es que un trabajo no acabe nunca? Solucionábamos un problema y emergían 3 más. Dos expresos dobles y una energética gigante y seguía mirando la pantalla con ojos como platos. A medio día ya figuraba despeinada y eso que de verdad intenté domar mis rizos en la mañana. Y es que me tomé la cabeza mas de la cuenta a dos manos. Del maquillaje ni hablar. Mañana presentamos el proyecto de una empresa creada con paneles fotovoltaicos y no sé si mi profesor se va a reír de nosotras, si le irá a gustar, si le saltará el ojo y nos zumbará a preguntas para demostrar nuestras falencias. Llegué a casa arrastrando la cartera. ¿Relato de feria del libro? Blah! Solo para zanjar ese tema diré que de los 4 libros que compré ese día dos están relacionados con gastronomía que pretendo devorar cuando... pues, cuando pueda dedicarme a estar en el pasto sin hacer nada.
Las horas pasaban y lo único que cambiaba era las almitas que pululaban en nuestra mesa como lindas lunas en torno a un planeta. Porque desde las 9 am hasta cerca de las nueve de la noche yo seguía ahí. Estoy convencida que, con dos horas mas al día, pasaré a ser parte del inmobiliario de la U.
Tal vez así me subvencionen las energéticas jiji!
¡Encuentro tan entretenido hacer un proyecto, crear una empresa! Pero rayos que me saca canas verdes la parte numérica. Encuentro muy interesante tener una idea y hacerla real; cranear de a dónde sacar los fondos, tener una idea loca e intentar por mil caminos llegar a puerto. Entonces los detalles van armando el todo y luego se transforma en una carrera con obstáculos en un tiempo determinado.
Solo queda seguir corriendo y que el profe no se ria ni diga lo peor que nos podría decir "Me han decepcionado"
No ahondaré en esa posibilidad. Pensamientos positivos!
Creo que ando sobre revolucionada entre este trabajo y los otros dos que aun me quedan para la semana, la búsqueda de tercera práctica, el pasado de telas de araña, pedidos varios, planes de escapar de Santiago, casitas de navidad e hilos rojos que me quedo mirando al mas allá viendo que todo se va desenredando lentamente. Y yo lo quiero todo ahora pero las cosas bien hechas toman su tiempo.
Tiempo.
Siempre pensamos que tenemos mucho tiempo por delante. Nunca tenemos tiempo ahora.
Supongo que necesito abrazar un árbol... dejar de pensar en variantes, en múltiples posibilidades, en platos de la Isla de Pascua mezclados con retazos de sueños.
Si no estuviera tan cansada me pondría a derretir chocolate a baño maría solo por el aroma. He escrito tantas cosas que se me arrancan de este tonto músculo propulsor de sangre con ese aroma...
Esta semana la banda sonora a sido Staind, debe ser por eso que ando media oscilante como un vil péndulo.
'Cause it's always raining in my head
Forget all the things I should have said
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